No dejan de sorprenderme las reacciones del gobierno nacional frente a la inseguridad rampante que nos azota a los colombianos.
Según el Ministro de Defensa, la sargento secuestrada con sus hijos por el ELN fue “imprudente” porque sabía que estaba en una zona peligrosa.
Qué nos puede extrañar de un gobierno que “felicita” a un grupo subversivo por su “responsabilidad” al adjudicarse un acto terrorista en Tibú o que llama “cerco humanitario” al secuestro de policías en el que resulta degollado uno de los uniformados.
¿Qué hay detrás de esta complacencia del gobierno con los grupos ilegales? ¿Por qué está permitiendo que avancen en el control territorial? Esta misma semana fueron secuestrados por no se sabe quién 19 trabajadores de una concesión mientras arreglaban una vía, 15 fueron liberados y 4 permanecen en cautiverio. La empresa había denunciado amenazas por no pagar extorsiones.
¿Será que el ministro piensa que eso les pasa por tacaños? Esta semana el mismo ministro negó la entrada del Ejército a Buenaventura, municipio ya militarizado pero por los Shottas, los Espartanos, la banda de Jalisco y la de Robert, que se pasean como perro por su casa, armados hasta los dientes.
Vale la pena recalcar que antes de que el gobierno llegara al acuerdo de “hacerle pasito” a los delincuentes hace solo 6 meses en la ciudad sólo operaban las dos primeras.
Sobre la situación de orden público en el puerto, el ministro también dijo que se respetaban los acuerdos con las bandas pero que ni la Policía ni el Ejército debían bajar sus acciones.
¿Cuáles acciones si están en cese al fuego? Sin duda, la delincuencia tiene un señor ministro de Defensa.
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