Se alquila o se vende

Mario Germán Fernández De Soto

Es sorprendente encontrar en las principales ciudades avisos alusivos al deseo de negociar un inmueble por arrendadores o propietarios desesperados a causa de la difícil situación económica, la que parece predecir una crisis de la propiedad raíz.

Claro, es el reflejo de la caída de la economía que ya alcanzó el menos 6.8 % y que ha llevado a la postración del tejido empresarial por la carencia de demanda de los consumidores de bienes y servicios, que ya amenaza con un período de recesión económica que es necesario frenar.

Pienso que tal problemática de orden social y económica amerita que el gobierno nacional implante nuevas medidas de choque para impedir una previsible crisis inmobiliaria en Colombia, haciendo reaccionar esta cadena productiva, inyectando capital de trabajo y confianza; al mismo tiempo que, evitando la acumulación de cartera que hace inviable su operación por la falta de liquidez en el mercado.

El problema es de consecución de recursos y cada día las entidades bancarias exigen mayores requisitos para el otorgamiento de créditos que empeoran las angustias de los empresarios del sector.

Es necesario intervenir desde el Estado, creando un Fondo Nacional de Garantías Inmobiliario que ayude no solamente a apalancar los negocios de bienes raíces sino que, también avale el “congelamiento” temporal del pago de obligaciones ante los bancos y que ofrezca mayor confianza y credibilidad para acreedores e inversionistas.

Debe contener el crecimiento de la mora en el pago de obligaciones del sector inmobiliario porque ello conllevaría a un mayor deterioro de afianzadoras y aseguradoras de arrendamientos por la devolución permanente de locales comerciales y de oficinas especialmente de bares, discotecas, restaurantes y agencias de turismo puesto que podría producirse un fenómeno peor que es, el de la desvalorización por culpa de la pandemia; aduciendo fuerza mayor e imprevisión, lo que cada vez en mayor proporción perjudica a propietarios y a comerciantes en general.

Hay que buscar entonces una solución rápida porque los inmuebles comerciales están ya muy afectados y no podemos permitir que el mismo virus se extienda a la vivienda nueva y mucho menos a la usada. No parece este un buen momento para vender, en cambio si es bueno para comprar. Al fin y al cabo los inmuebles siempre han sido una protección eficaz contra la inflación y la devaluación.

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