Armar no es el camino

¡Salve usted la patria!

Mario Germán Fernández De Soto

Por dramático que parezca, la elección presidencial está en nuestras manos porque lo que está en juego es la democracia.

A pesar de las imperfecciones de un sistema electoral caduco, controvertido y complejo, en el país se han mantenido unas instituciones, como, entre otras, el sistema de seguridad social, la educación pública, las fuerzas militares y de policía, los tribunales de justicia, el Congreso de la República y el poder ejecutivo con la Presidencia de la República a la cabeza; las que con muchos defectos han logrado permanecer en el escenario nacional para dar estabilidad social, jurídica, económica y política a una nación que espera ansiosa cambios positivos para su vida y la de sus familias, lo que depende de una amplia participación en una contienda que definirá el rumbo de Colombia en el corto, mediano y largo plazo.

Acudir a los puestos electorales este domingo ejerciendo el derecho a elegir es, entonces, un deber patriótico que las próximas generaciones reclamarán con creces si equivocamos la dirección.

Definitivamente, es el momento de escoger un camino seguro para la patria, sobre el cuál se construirán las bases de una sociedad más justa y transparente, preparada para hacer parte del mundo digital que impone las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones, al mismo tiempo que para integrarse a los mercados internacionales compitiendo con las mejores condiciones técnicas, económicas y fitosanitarias en la prestación de servicios y la elaboración de bienes de alta cualificación.

Por ello, el reto de señalar al primer mandatario es inmenso, cuando en la primera vuelta se registró una abstención del 45,09%, siendo hasta ahora el período de mayor participación electoral del siglo XXI. Sin embargo, no es suficiente ese guarismo para lo que hoy necesita un Estado social de derecho que, como lo mandata la Constitución nacional está fundado en el respeto a la dignidad, en la promoción del trabajo y la solidaridad de las personas quienes lo integran, a la vez que en la primacía del interés general sobre el particular.

Defender en los comicios más importantes de nuestra historia a la República es un imperativo moral que reitera la prevalencia del servicio a la comunidad, la búsqueda permanente de la paz y de la prosperidad general, garantizando la efectividad de los principios rectores de la nacionalidad, los derechos y deberes de los colombianos, facilitando la participación democrática de todas y de todos.

De tal manera, que ahora más que nunca, el deber ciudadano es el de asegurar la convivencia pacífica utilizando “el sufragio universal” como herramienta democrática para la vigencia de un orden más justo y equitativo.

Tenemos el poder en nuestras manos, con la cédula de ciudadanía, de optar por el próximo presidente de la República para garantizar la majestad de la soberanía popular, de la justicia social y del desarrollo económico.

Es la hora de Colombia y de defender nuestras instituciones, vislumbrando un futuro seguro. Vote, ¡Salve usted la patria!

Comments

Comparte esta noticia...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar