Salud y economía

Rosa María Agudelo Ayerbe

Desde el principio de la emergencia ocasionada por el coronavirus muchos sectores hemos planteado la necesidad de mantener un equilibrio entre el manejo de la salud y la atención de la economía. Sin embargo, no noto un equilibrio en ambos aspectos. Todos los días los mandatarios de todos los niveles nos hacen un resumen detallado de la evolución de la enfermedad, pero poco hablan de la situación económica ni de las medidas que se vienen tomando. En mi concepto, es muy grave que se postergue el aislamiento social obligatorio, se endurezcan las medidas pero que no se prorroguen adicionalmente los auxilios y los apoyos que permiten sortear la situación. Un ejemplo muy claro son los periodos de gracia de los bancos.

Se otorgaron por seis meses bajo el supuesto que el aislamiento iba hasta el 30 de abril. Eso significaba que había tiempo para reactivar la actividad productiva, normalizar los ingresos y se podía en ese término empezar a pagar las deudas. Eso no ha pasado y ya van a llegar las cuentas. Lo mismo sucede con los auxilios a las nóminas otorgados por tres meses para empresas que hubieran visto reducido sus ingresos en más de un 20%. Las empresas todavía no empiezan a operar con normalidad y las ayudas se terminaron.

Un tema patético es el de las devoluciones de impuestos de la DIAN que se supone aliviarían la caja de las empresas. Conozco casos de procesos de millones que se han devuelto hasta dos veces porque las cifras están descuadradas en $1.000 o $3.000. Lo que ha hecho el gobierno, tanto en salud como en economía, es aplanar las curvas de letalidad y posponer los problemas sin tener capacidad de resolverlos totalmente.

En el caso de la salud, no es justo afirmar que al gobierno le ha ido mal. Las cifras de fallecidos por millón de habitantes ratifican que Colombia va mejor que muchos. Nuestro país, con corte al 30 de julio, tenía 189 decesos por millón, Estado Unidos contaba con 467, Inglaterra con 835, Chile con 515 y España con 618, por mencionar algunos. La letalidad en nuestro país es del 3,2% mientras que en EEUU es del 5,2%. En Colombia tampoco hemos visto incapacidad para enterrar a los fallecidos como lo padecieron países incluso europeos y el mismísimo Nueva York, supuesta capital del mundo.

Sin embargo, los gobiernos no se pueden quedar sacando pecho por estas cifras si no atienden las secuelas sociales y económicas. Nuestro nivel de pobreza no resiste los niveles de desempleo que está generando la pandemia. Me gustaría que todos los días el Presidente a las 6:00 de la tarde no solamente hablara de salud sino que también le dedicara el mismo esfuerzo a la economía. Igualmente, que se le prestara al aparato productivo la misma atención que al sistema de salud. En materia de salud posiblemente pasemos el “examen” lo que dudo es que lo logramos en los temas económicos. Allí no veo el nivel de pericia y experticia que al parecer hemos adquirido en materia epidemiológica.

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