Mario Germán Fernández De Soto

Prestamos imposibles

Mario Germán Fernández De Soto

La decisión del Banco de la República de elevar las tasas de interés para tratar de controlar la inflación desbordada tiene como consecuencia desincentivar el consumo en el mediano y largo plazo, que afecta notoriamente la economía nacional y las finanzas de las familias colombianas, porque los bancos están cobrando más por los préstamos de todo tipo, los que hoy son verdaderamente imposibles de asumir.

Los créditos van desde los de consumo de libre inversión hasta los hipotecarios y en cada modalidad se aumenta el valor de la cuota mensual que se debe pagar para amortizar el capital adeudado, lo que dificulta ostensiblemente la facilidad para responder de manera regular con las obligaciones pactadas.

En el caso de la construcción de vivienda, la problemática estará reflejada en la subida del valor del inmueble, teniendo en la cuenta no sólo el alto costo de los insumos, sino también el mayor valor de las cuotas que deberán pagar los acreedores hipotecarios, por lo que existe una seria preocupación en el sector, ya que en el mediano plazo este efecto estará reflejado en el menor número de unidades vendidas y en una cartera que crecerá por cuenta de la carestía y del comportamiento atípico de la dinámica financiera del país.

Adquirir un vehículo será también más costoso, y si es importado con mayor razón, será más gravoso por el tipo de cambio de nuestra moneda en la actualidad.

Ahora bien, en el caso de las tarjetas de crédito, la incidencia es superior, por el grado de “interés financiero” que se aplica en donde la tasa es aún más elevada, haciendo honor a la frase máxima de “A mayor tasa de interés, menor será el consumo”.

Indudablemente, hoy es mejor no usar la tarjeta de crédito para cierto tipo de gastos que resultan excesivamente lesivos al “bolsillo” y que podrían ligarse a otros ingresos que no castiguen el flujo de caja de los consumidores.

La situación, entonces, es compleja y problemática, puesto que al bajar el consumo disminuye también la productividad, impactando el empleo y, por tanto, los ingresos productivos de todos, con las negativas implicaciones en el mercado nacional.

Definitivamente, con los elevados niveles de los tipos de interés no se hace recomendable comprometerse en obligaciones crediticias en el corto y mediano plazo, que más temprano que tarde cobrarán una reducción del flujo de recursos económicos, produciendo un efecto dañino en nuestras finanzas.

Para la vivienda de interés social, pienso que es indispensable un tratamiento preferencial en el que las tasas de interés sean más bajas, por los efectos en “cascada” que genera su implementación.

Creo que no es oportuno endeudarse ahora y menos en dólares, moneda que, por el momento que vivimos, seguirá subiendo por todos los fenómenos económicos mundiales y por la incertidumbre de las medidas que finalmente se tomarán en las reformas presentadas por el nuevo gobierno al Congreso de la República.

Es el tiempo para ahorrar y evitar a toda costa adquirir préstamos que por los altos costos, resultan imposibles.

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