Mario Germán Fernández De Soto

Petro, el presidente

Mario Germán Fernández De Soto

Petro ya no es el opositor de los gobiernos de turno, tampoco es solamente una víctima más de la Procuraduría, no puede ser en este momento el citante de un gran debate político, ahora es el Presidente de la República legítimamente elegido y se ha convertido en la esperanza de un país que anhela cambios positivos para su desarrollo social y económico.

Le corresponde, entonces, avanzar en el cumplimiento de un programa de gobierno que inició con la presentación de sendas reformas, comenzando con la tributaria, que es el primer paso para ejecutar los programas sociales prometidos a los electores para combatir el hambre, la falta de oportunidades educativas, el desempleo y la desigualdad.

Arranca este gobierno recorriendo un largo camino para conseguir los recursos necesarios que harán realidad el sueño de muchos colombianos para alcanzar una promoción social que les permita mejorar sus condiciones de vida.

Es una nueva apuesta para Colombia llena de incertidumbre que produce en algunos escepticismo, pero que con la unidad nacional predicada por el ejecutivo se convierte en un aliciente para muchos que esperan ansiosos la culminación de las promesas de campaña para su beneficio.

De la capacidad de gestión y eficiencia del equipo que ha llevado a la Casa de Nariño dependerá que pueda atender las distintas problemáticas que aquejan a la nación.

Por ello, es necesario agilizar los procesos administrativos, legales y financieros para acometer las disímiles iniciativas anunciadas en el mejor ánimo de lograr los resultados del primer gobernante de izquierda que ha tenido el país, como una segunda oportunidad histórica, porque desde su mandato como alcalde de Bogotá dejó postergados proyectos muy importantes para impulsar el mejoramiento de la calidad de vida de la población.

No puede el señor presidente Petro enfrascarse en discusiones inútiles con los distintos partidos y colectividades políticas, sino que, por el contrario, recuperar el tiempo perdido para superar los fracasos del pasado y mirar el futuro con optimismo afrontando los retos del presente.

Creo que lo primero en lo que debe concentrarse es en garantizar la seguridad alimentaria con una política pública de reactivación del campo que dignifique a los campesinos y que ofrezca la satisfacción de las necesidades básicas de los grupos más vulnerables.

Petro investido como el presidente de los colombianos tiene que asumir su papel como el líder y orientador de una nación para su verdadera transformación promoviendo una vida digna y en paz.

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