Solamente una ciudad como la nuestra puede pasar lo que ha acontecido con Cali, después de haber muertos en el Palacio de Justicia, y aún no ha salido autoridad alguna a marcar el rumbo del problema.
Ante la caída de un transporte vertical en el edificio, en ocho días investigadores y peritos debieron establecer las causas y tranquilizar a la comunidad que en volumen asiste a las diligencias judiciales.
Hasta ahora no se conoce una voz que se haya dirigido con liderazgo a los dolientes, empleados de la rama, a los litigantes y usuarios.
Le ha faltado al alcalde Armitage entender que es un problema del Municipio, que atañe a todos.
Y también el Secretario de Riesgos, Rodrigo Zamorano, esto no solo es de bomberos y funcionarios.
¿A quién se le ocurre en Latinoamérica, comprar ascensores chinon en un edificio de tráfico? Quienes han viajado a ese país, conocen la variedad de oferta técnica y tecnológica, que desafortunadamente no genera confianza.
El mantenimiento es importante de evaluar y hasta ahora no hay criterio creíble sobre la firma, adjudicación y trabajo.
Hay que actuar rápido, se discuten las barreras arquitectónicas, ascensores llegando a medio piso, ahorrando paradas.
Para llegar por la 10 hay que bajar gradas, tenía que ser fluido y directo; las barandas en las gradas y tantos detalles que salen.
Vale la pena que la ingeniería y arquitectura vallecaucana, se apersonen del tema, porque hay que defender el interés público.
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