Diario Occidente

Optimismo económico

Mario Germán Fernández De Soto

A pesar de la incertidumbre que vive el país, las proyecciones económicas del Banco J.P. Morgan son alentadoras cuando predice que el crecimiento del PIB de Colombia llegará al 5,8 % en 2.021. Cifra que en su reporte anterior había sido del 5%. Según este análisis, en el cuarto trimestre del año anterior la actividad económica colombiana fue muy dinámica, lo que conllevó a un repunte que halonaría la productividad trayendo como resultado el mejoramiento de las condiciones socioeconómicas en nuestra nación, reflejado en los indicadores macroeconómicos del actual período.

De la misma manera, se indica que si en el primer trimestre se inicia la vacunación, esas cifras mejorarían ostensiblemente por cuanto los niveles de producción y consumo abonarian el terreno para una mejor proyección en este mismo año. Para el 2022, la previsión de crecimiento del PIB colombiano sería del 4,8%, dependiendo de las medidas que adopte durante el presente período el gobierno nacional.

Lo que sí es cierto es que hasta ahora los sectores económicos que han recibido un mayor impacto negativo como consecuencia de la pandemia son la industria, el comercio y el turismo, lo que ha sido mitigado con líneas de crédito y garantías con Bancoldex, protocolos de bioseguridad y leyes como la de emprendimiento y turismo sostenible, además de los subsidios entregados por el gobierno a las empresas para atender la sostenibilidad de nóminas y pagos asociados como apoyos temporales para afrontar la actual emergencia, medidas que considero han sido importantes pero insuficientes para consolidar financieramente a las empresas grandes, medianas y pequeñas, las que siguen haciendo un gran esfuerzo en solitario para sostener su pesada carga prestacional y enfrentadas a un mercado hostil con restricciones de todo tipo para evitar la propagación del virus.

También hay que anotar que sólo en el mes de enero del presente año el impacto de las restricciones económicas se calcula entre 8.3 billones y 12.5 billones de pesos, por lo que el señor Presidente de la República y sus ministros de Hacienda y Salud deben revisar muy bien en qué sentido se aplicarán las nuevas medidas para permitir que, preservando siempre la salud de todos los habitantes, se posibilite la actividad laboral y económica, las que pienso deben ser diferenciales en cada sector y subsector de la economía. Por ello, me parece necesario adelantar en el país el censo económico, que es un estudio para permitir conocer en primer lugar cuántas empresas tenemos, su nivel de cualificación y a qué sector de la producción están vinculadas. Hacer un conteo de las unidades productivas colombianas es necesario para avanzar en el proceso de reactivación económicas que se requiere atender con urgencia porque lo que hoy tenemos que defender es el empleo de los colombianos a partir de proteger y consolidar a las empresas constituidas y apoyando a los nuevos emprendimientos surgidos por las nuevas tecnologías de la información y el conocimiento propias de la pospandemia.

Igualmente, identificar la informalidad para propiciar condiciones de apoyo y bienestar a quienes dependen de este tipo de actividades y que hoy necesitan del acompañamiento estatal. Saber cómo está compuesto el tejido empresarial es prioritario para que los programas institucionales lleguen en el momento y en la dirección correcta para impulsar la competitividad y el desarrollo social y económico.

Creo que hay que cuidar todos los ingresos de los colombianos generados por el empleo formal y, por supuesto, por la informalidad; la que es una realidad y que corresponde según las últimas estadísticas al 46% y que reflejan una triste condición socioeconómica de un país que pasó en los últimos cuarenta años de ser rural a convertirse en una nación urbana a la que hay que atender y responder con mecanismos idóneos para formalizar el empleo, entregando seguridad social y estabilidad laboral a quienes tanto lo necesitan en este momento.

Defender la vida y el empleo tiene que ser la nueva orientación de los gobiernos nacional, distritales y municipales para garantizar el bienestar de todos, comenzando por mejorar y fortalecer la infraestructura hospitalaria, que fue la verdadera razón de las cuarentenas que están a la orden del día para proteger la salud, que es lo primero y, por supuesto, preservando el ingreso de los ciudadanos para enfrentar la pobreza y la enfermedad. Ese es el verdadero reto.

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