Diario Occidente

Ni con el pétalo…

Mario Germán Fernández De Soto

Nada más noble y sublime que otorgar el trato digno a una mujer. El ser que nos dio la vida y al que tanto debe la sociedad desde la primera forma de asociación de la humanidad. Por ello, me siento horrorizado cuando encuentro hechos de maltrato y de violencia hacia las mujeres. Nada más cobarde que aprovechar la aparente debilidad física de una niña, adolescente, joven o adulta para maltratarla de forma física o psicológica, sometiendo y fustigando en beneficio propio o de terceros. La violencia contra las mujeres es una verdadera afrenta contra los derechos humanos.

Lastimosamente una de las formas más comunes padecida es la violencia sexual por su propia pareja o ex pareja o compañero sentimental. Qué gran paradoja lastimar a quien tanto se quiere, con quien tanto se ha compartido. En algunas oportunidades esa aberración se convierte en asesinato por el hecho de ser mujer o por el género. Esto se llama feminicidio, que en el caso de Colombia entre enero y septiembre de este año ya alcanzan los 455 casos. Que absurdo e increíble que asistamos a esta cruel realidad y, peor aún, que la sociedad no reaccione de manera contundente contra semejante atrocidad; parece que nos acostumbráramos a los hechos violentos y a las cifras. Hoy tenemos que decirle a los maltratadores : No más violencia contra las mujeres.

La protección y el cuidado de la vida tiene que ser un imperativo moral y legal, persiguiendo y castigando el delito y propiciando una nueva cultura desde el hogar y las instituciones educativas para enseñar al niño a respetar a sus congéneres; a amar a la mujer desde su esencia, a respetar su identidad; a entender que no es por la coacción emocional ni por el sometimiento económico como se mantiene el afecto, que es a partir de una correspondencia de iguales, con respeto y admiración como se establece una sólida relación fundamentada en el amor que tiene que comenzar por entender a su pareja.

El país necesita urgentemente juzgados especializados para la protección de la mujer, dedicados a la investigación de este tipo de delitos, ofreciendo medidas de seguridad para quienes estén en riesgo de ser violentadas y juzgando a los abusadores que siguen maltratando mujeres, a quienes debemos la mayor admiración, respeto y solidaridad. A una mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa.

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