Este es el mejor momento para que los jóvenes asuman la responsabilidad histórica que corresponde a las nuevas generaciones con su país. Nada más oportuno para Colombia que tener una ciudadanía de cara a quienes tendrán la responsabilidad de asumir el liderazgo social, político y económico de una nación que espera mucho de quienes han reclamado por décadas soluciones ante la falta de oportunidades educativas, empleo digno y bienestar social.
Desde el gobierno se han promulgado una serie de iniciativas en favor de este grupo poblacional que no pueden ser temporales o simplemente mediáticas, sino que, por el contrario, deben constituirse en una verdadera política pública de largo aliento que fortalezca su crecimiento personal, social y profesional. Esta es la hora de asumir el liderazgo juvenil, comenzando por comunidades urbanas y rurales que reclaman apoyo gubernamental para desarrollar tareas productivas y de emprendimiento con el objetivo de generar ingresos para sus familias a partir de planes y programas serios que estimulen la cultura del trabajo digno, la solidaridad, el liderazgo colectivo y los valores patrios.
Es ahora cuando deben materializarse todas las buenas intenciones en beneficios concretos y reales para los jóvenes del país, con criterios claros de aplicación dirigidos a todos los estratos socioeconómicos, propiciando en las instituciones educativas la inclusión de estudiantes en programas de estímulo a la gestión socioeconómica y empresarial como un compromiso social en favor de los menos favorecidos.
Se requiere también ampliar los programas de recreación y deporte tanto para la práctica recreativa como para el alto rendimiento, entregando recursos económicos a fin de lograr una adecuada preparación y asegurar su participación en eventos de alto nivel para quienes están dedicados de tiempo completo a una disciplina en particular y quienes con seguridad serán las glorias deportivas en justas nacionales e internacionales.
Es necesario un énfasis especial al joven campesino para facilitar el acceso a su preparación académica con créditos blandos para adelantar proyectos productivos en sus propias comunidades e impulsar la generación de empleo en las zonas rurales.
Las personas en condición de discapacidad deben tener las mismas facilidades para obtener los beneficios estatales, garantizando su promoción social y auspiciar su proceso de formación personal en atención al pleno ejercicio de sus derechos.
Igualmente, todos los jovenes podrán ejercer su liderazgo presentando su nombre en la próxima conformacion por elección popular de los consejos de juventud, que serán una plataforma muy importante para hacer valer sus derechos y cumplir a cabalidad con sus deberes. Es el momento de los jóvenes.
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