La frase me cautivó. Estaba a punto de escapar de mi inmersión en las redes sociales y de pronto llegan estas tres palabras como una oración, como un mantra…
Era noche de viernes, las noticias de esa, como las de todas las noches desde que tuvimos conocimiento de esta pandemia, eran poco alentadoras y nada esperanzadoras; pero justo antes de desconectarme del envolvente ciberespacio, me encontré de frente, con dos caras amigas… Se trataba de un “En Vivo” de Facebook con Adri y Tuto -como les decimos en el medio-, dos extraordinarios periodistas, quienes antes de eso, son excepcionales seres humanos a quienes la vida me presentó en otras facetas, como colegas de la comunicación. Estaban allí, en la pantalla de mi computador y en esta ocasión no los encontraba presentado noticias.
Me quedé en la conversación y lograron enrolarme, hablaban de la vida y de la muerte, de la diferencia entre entender y comprender; de las pruebas y los momentos de aprendizaje, de la trascendencia, de los seres que despedimos de este plano material y cómo la búsqueda interior y el perdón ayudan a reconstruir y hacer del paso por este plano un mejor mundo.
Escuchar a la valerosa Adriana Santacruz, entregarnos su testimonio de cómo día tras día trabaja en convertir la dolorosa experiencia de la “separación” de su hijo Juan Daniel, (quien partió de este plano material a los 16 años), en un testimonio aleccionador de amor, rediseñó varios de mis esquemas mentales.
“Mientras tanto Vivo” es un nuevo espacio en Facebook, co-dirigido por dos colegas que, más allá de serlo, son amigos entrañables y en medio de muchos cafés, catarsis y conversaciones significativas, quisieron crear un espacio cuyo formato permitiera entregar testimonios reflexivos a personas que pudieran necesitar ese bálsamo de la esquiva paz interior para la que no hay fórmulas mágicas ni tratamientos estandarizados.
Cada ser humano vive sus duelos de manera distinta, pero cuánto sirve saber que en este mundo no somos los únicos a quienes la tristeza o el desasosiego visitan, después de inexplicables pérdidas. Algunas alteran nuestros estados emocionales: la pérdida del empleo, de los clientes, de la empresa o del emprendimiento que empezaba a despegar. Un proyecto académico, laboral o profesional truncado es también una ilusión postergada y a veces sentimos que vinimos al mundo sin un manual para superar la frustración de esos sueños aplazados.
Sin sub-estimar las situaciones mencionadas, hay otras a las que debo confesar mi verdadera fragilidad y miedo: La pérdida de mis seres amados o la posibilidad de que el dolor o la enfermedad los visiten.
Cómo entender lo que nos derrumba emocionalmente? Quién nos entrena para asimilar la “impermanencia”?
Convivimos con preguntas complejas, sin respuestas concluyentes. Por fortuna existen esos seres de luz terrenales con empatía incalculable que se nos adelantaron en las búsquedas a las que sin quererlo, los enfrentaron sus durísimas “perdidas” y aprendizajes. Al fin evolucionaron, y hoy pueden ver a sus seres queridos “ausentes”, más presentes que nunca desde su trascendencia.
Hoy Adriana Santacruz y Carlos Augusto Albán, nos entregan semanalmente una sanadora cita nocturna, por sus cuentas de Facebook: Una cita que nos enfrenta a contenidos distintos a los que estamos acostumbrados y que tanta falta nos hacen. Un espacio aleccionador, con entrevistados admirables y ejemplares e inspiradores que tienen mensajes poderosos que nos desintoxican del impacto de tanta noticia que por salud mental quisiéramos controlar. Un innovador y esperanzador programa que nos llena de esperanza en medio de las realidades más adversas para continuar el camino aunque no conozcamos el puerto y así poder decir: “Mientras tanto Vivo”
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar






