El decreto que extendió la prohibición del parrillero hombre en Cali para el segundo semestre del 2020 está vigente. En un fallo que se dio a conocer la semana anterior, el Tribunal Contencioso Administrativo del Valle aceptó la nulidad de un decreto del 2016 el cual prohibía el acompañante masculino en moto, fundado en el Código de Tránsito. Para el tribunal, esta medida incurría en discriminación por razones de género y carecía de suficiente sustento técnico.
Las condiciones de seguridad de Cali exigen que la prohibición del parrillero en moto se mantenga. Durante el primer semestre del 2020 se presentaron 1.768 denuncias de hurto en donde el medio de transporte del victimario fue motocicleta. De estos casos, el 30% fue con parrillero (1.008 casos), el 15% sin parrillero (520 casos) y el 7% se trató de hurtos con varias motos (240 casos). En materia de homicidios, durante el primer semestre del 2020 ocurrieron 96 casos en los que los victimarios se movilizaban en motocicleta. De estos, en 72 ocasiones el parrillero fue el agresor, lo que representa el 75% de los casos.
Según un estudio del Instituto CISALVA de la Universidad del Valle, la prohibición del parrillero hombre contribuyó a disminuir los homicidios entre los años 2002 y 2015. Para el estudio, los homicidios perpretados en moto se redujeron un 16%. El estudio concluyó que la medida es útil para reducir anualmente un número aproximado a los 46 homicidios, además de tener efecto en la reducción de lesiones personales no fatales y en accidentes de tránsito.
Hace una semana fue publicado un valioso estudio del CESED de la Universidad de los Andes en el que evaluaron los datos de 6 ciudades (entre las que no estaba Cali). Este documento concluyó que las políticas de restricción de motos no reducen el crimen. En algunas ciudades se encontraron señales de desplazamiento del delito. El estudio recomienda que, dado los costos de vigilar el cumplimiento de estas medidas y el peso que impone sobre la ciudadanía, las autoridades locales deberían evaluar otras alternativas de política pública. Valdría la pena adelantar un estudio semejante en Cali.
Mantener la restricción del parrillero hombre es una medida necesaria para garantizar la percepción de seguridad y para proteger la vida, la integridad y el patrimonio de los caleños. En seguridad ciudadana, la evidencia y los datos son tan importantes como la percepción. Lo que la gente piensa, cree y siente tiene un peso determinante en la representación del delito y el bienestar colectivo.
El derecho a la tranquilidad de los caleños no es una trivialidad. De levantar la restricción, el estado de inquietud, zozobra y temor anegaría las calles. Desde luego que un decreto por si solo no tiene suficiente fuerza efectiva para reducir las tasas de criminalidad y violencia, pero si expresa un mandato claro para que las autoridades competentes ejerzan los controles en las vías y reduzcan un factor de riesgo significativo que amenaza reiteradamente a los caleños.
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