Rosa María Agudelo

Las marchas pagas

Rosa María Agudelo

No es nuevo que los gobiernos implementen diversas formas de comunicación para mantener informados a los colombianos sobre sus acciones.

Sin duda, igualmente lo hacen para contrarrestar la pérdida de popularidad que genera el ejercicio del poder. En casi todos los mandatos los ciudadanos rápidamente se frustran ante la incapacidad de los gobernantes de cumplir con el oro y el moro a los que se comprometieron en campaña.

¿Cuál es la diferencia entre tener un programa diario de televisión a organizar una manifestación? En ambos se invierten recursos públicos y en ambos los ciudadanos tienen la opción de participar.

Unos encendiendo o no la TV y los otros saliendo o no a la calle.

Sin embargo, lo que no nos pueden decir es que en el caso de marchas con “incentivos” miden la popularidad, la aceptación o el respaldo al gobierno.

Es claro que esas marchas o actividades son el respaldo de los seguidores de Petro, no del pueblo. Serían del pueblo si no las convocara él, si surgen de iniciativa ciudadana y si detrás no hay buses, comida, bebida, internet, entrega de títulos y hasta concierto.

La fiesta la organizó y la pagó el gobierno, trajo a sus invitados y por supuesto eso marca un sesgo.

Mal hace Petro en creerse el cuento de que los colombianos lo reelegirían si las elecciones fueran hoy por lo que vio desde el balcón.

Eso lo que hace es alejarlo aún más de las necesidades de todos, de sus frustraciones y de sus necesidades.

Lo que los colombianos necesitamos es un presidente que deje de creerse la última Coca cola del desierto y que se dé cuenta de que seguimos pasando el desierto sin cantimplora.

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