Las cinco piedras de Alejandro

Carlos Andrés Arias Rueda

Cuenta la historia que el Rey David tomó cinco piedras y las echó en su bolso, para enfrentar al ejército filisteo.

La verdad es que bastaba sólo una, puesto que su contrincante, el gigante Goliat, le habría matado de haber fallado el primer tiro, luego entonces no habría tenido la oportunidad de utilizar las cuatro restantes.

Algunos ven en este gesto de David una señal de desconfianza con Dios, pero nada más alejado de la realidad, lo cierto es que, según muchos estudiosos en el tema, David estaba tan seguro de su unción divina, que las cinco piedras eran para matar, uno a uno, a Goliat y a los demás gigantes guerreros que estaban con los filisteos.

Se trataba entonces de piedras de la confianza.

Hace un mes el pueblo caleño decidió que Alejandro Éder sería su nuevo alcalde para el próximo cuatrienio. Mucho se habló en campaña de la situación actual de la ciudad, una campaña centrada, valga decirlo, en qué tanto se diferenciaban o se distanciaban los entonces candidatos del mandatario saliente, pero, una vez pasado el debate electoral y en pleno proceso de empalme, la figura de Ospina deja de ser central y así debe serlo, ya no se trata de recoger votos si no de gobernar.

La verdad es que Alejandro Eder encuentra una ciudad con profundos problemas, pero el más grave de ellos suele pasar inadvertido y es la pérdida de la confianza.

Si, la inseguridad, el desempleo, el colapso del tránsito, son situaciones graves que atender y que, por afectar a los ciudadanos de a pie, están en boca de todos y deben ser prioridad para el nuevo Alcalde, pero en el fondo se esconde una herida de desconfianza que está supurando, que ha sanado en falso y que ha sido desatendida, porque lo cierto es que la ciudad fragmentada que tenemos coincide en la desconfianza hacia sus instituciones y, de no atenderse, ello puede hacer que el optimismo con el que se recibe a toda nueva administración, pueda rápidamente decrecer y volver a generar situaciones como las que propiciaron el famoso “estallido social” de hace un par de años y con el alza en los precios de los combustibles y la inflación galopante, ese escenario es más que plausible.

En suma, Eder debe encontrar y pronto, sus cinco piedras de la confianza que le permitan recomponer la relación entre la administración y el pueblo, no sólo a partir de la legitimidad formal que dan unos votos, sino por la reivindicación del rol verdadero del alcalde como intérprete y guía de una colectividad heterogénea y plural como lo es la sociedad caleña.

Las cinco piedras no son sólo para Alejandro, sino que él debe compartirlas con todo el pueblo y restaurar la confianza perdida.

Sólo Alejandro sabe cuáles son sus cinco piedras de la confianza, sin embargo, en cualquier caso, las mismas deben cimentarse en el fortalecimiento institucional, el cual pasa por el fortalecimiento de sus relaciones con el Concejo, la Gobernación, la Presidencia, el sector productivo y, el más importante, reitero, el pueblo caleño.

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