La oveja negra de la familia es aquel hijo que con su conducta contraría la reputación de los demás integrantes, siempre distinguidos por la obediencia y que repiten el lenguaje paternal, vertical e incuestionable.
Por eso en los años setenta me llamó mucho la atención que circularan libros con el sello editorial Oveja Negra y que sólo se consiguieran en librerías casi clandestinas, como, por ejemplo, El Zancudo y Letras.
Realmente, por sus publicaciones populares, Oveja Negra hacía honor a su nombre: publicaba libros de oposición, filosofía revolucionaria, literatura de vanguardia e historia prohibida. Además, gracias a ese sello editorial, tuvieron auge las novelas de Gabriel García Márquez y demás escritores de la literatura vanguardista.
Recuerdo que aún conservo una caja de regalo, con que en una navidad me congratuló un amigo, con el sello editorial Oveja Negra, que a precio muy popular traía libros de los primeros cuentos y dos novelas de Gabo.
Ustedes, se preguntarán: pero, ¿a qué se deben mis anécdotas? Sencillamente, porque les quiero compartir una sensación que se me repitió en estos días al buscar qué leer en las vacaciones decembrinas y en una librería me encontré, recién sacado del horno, edición 2022, el ejemplar “los gustavos”, así como lo leen, título y nombres en minúsculas, publicado por la Editorial Oveja Negra y, como portada, una fotografía en blanco y negro, donde aparecen Gustavo Petro y Gustavo Bolívar, dándose un fuerte abrazo y chocando un puño de amistad.
Con lo primero que relacioné el libro fue con las estrategias de un gobernante distinguido por sus actos simbólicos.
Sus autores, que en la pasada campaña política fueron considerados por el establecimiento de ser las ovejas negras de Colombia, escogieron la editorial precisa que hiciese honor a los señalamientos. Fueron los hijos desobedientes que no repitieron el lenguaje oficial.
Al abrir el libro, observé que contenía la recopilación de treinta y una columnas de opinión, quince de Gustavo Petro y el resto de su amigo Gustavo Bolívar, publicadas en su oportunidad en el portal “Cuarto de Hora”, entre junio de 2020 y junio de 2021.
En su momento, cuando las columnas se replicaron entre amigos por las redes sociales, tal vez pasaron inadvertidas por un público que para no saturarse de política prefería los memes y los videos. El libro “los gustavos”, condensa el pensamiento más elocuente de la campaña, que ahora tendré oportunidad de leer con más calma y que confrontaré juiciosamente con sus actos de gobierno.
Sobresalen las columnas tituladas: Viejo y Nuevo Liberalismo; Banca, impuestos y crisis; Reforma tributaria del Pacto Histórico; Una Fiscalía corrupta; Difamar; La pandemia ha desnudado el poder; Terrorismo de Estado; Reforma a la Justicia; ¿Por qué Colombia le perdió el miedo a Petro?; Trump, Biden y Petro; Pena de muerte en Colombia; ¿Quién nos está matando?; Jóvenes…gracias; Entre la vida y la muerte no hay centro posible; Mariguana: oro verde; El estudio no sirve para nada; etc.
Todas las columnas tienen similar peso intelectual, no las relaciono en su totalidad para no abusar de mi espacio.
Uno las lee de un solo tiro, como asistiendo a auténticas clases de economía, historia, sociología y política. “Después de hacer pública esta propuesta a través de estas columnas el año pasado, columnas que, con las escritas por mi tocayo, se han convertido en un referente de la acción política…”. Definitivamente, “los gustavos”, es un ejemplar de la oveja negra, digno de lugar en las bibliotecas, junto a las obras de Simón Bolívar, Rafael Uribe, Jorge Eliecer Gaitán, Gerardo Molina y Salvador Allende.
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