Anhelamos que cese la horrible noche de un paro que nos anunciaron cuándo iniciaría pero nunca nos dijeron cuál es la fecha de terminación. Una protesta social que recorre veredas, ciudades y carreteras interdepartamentales y que ha elevado al doble y el triple los precios de la canasta familiar. Lo más grave es que el aparato productivo se frenó desde Buenaventura hasta Bogotá y la costa atlántica. Los constructores no han vendido una casa nueva. Los industriales no cuentan con los insumos de producción. Las exportaciones no logran salir de los puertos y, peor aún, las importaciones siguen en los puertos.
Es la hora que el señor presidente Duque asuma su papel institucional de garantizar la movilidad en los diferentes puntos denominados de la resistencia. Los colombianos hemos entendido el mensaje de los marchantes, pero corresponde al Gobierno Nacional definir las políticas públicas para rectificar la iniquidad que no ha tenido salidas a la problemática social. De una u otra manera todos hemos interactuado con quienes hacen parte de los bloqueos buscando resolver la movilidad y sabemos que se necesita de un pacto que es el que están abordando los delegados del Gobierno y los promotores de la iniciativa. Lo que pasa es que hay otros actores de todo orden que quieren pescar en río revuelto.
El presidente Duque debe responder para reactivar el tejido empresarial y no perder más empleos. Quienes siguen en esquinas, en corregimientos, en los barrios o en las vías nacionales ya tienen claro que están en abierta flagrancia y que se exponen a consecuencias judiciales, porque por todos los medios se han dado a conocer su clara génesis de ilegalidad y, por otra parte, la ciudadanía ha aprendido la lección que no puede seguir de manera indefinida soportando tantas angustias y resistiendo los vejámenes a los que ha sido sometida de manera inclemente.
Sólo entre todos podemos avanzar en el diálogo, pero no es con más bloqueos. No se puede afectar más la seguridad alimentaria nacional ni permitir que las empresas agroindustriales bajen a cero su productividad. Es infame lo que está ocurriendo en Colombia con los empresarios que no entienden porqué no se ha actuado con mayor prontitud. Hay que proteger ya el empleo productivo y el nivel de ingresos de los colombianos. ¡Señor Presidente, actúe ya!
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