Por fin se avanza en el Congreso de la República en una iniciativa que regula la cría y comercialización de animales, además de castigar a los maltratadores que abusan de estos seres sintientes. Los animales se han convertido en una gran compañía para personas y familias que con buen trato y cariño comparten su vida con otras especies.
Por ello, la presentación de este proyecto de Código es un gran avance en el “derecho animal” en Colombia, porque se establecen los parámetros para reproducir y negociar con animales y se reconoce la actividad de los llamados “paseadores” en el caso de los perros, para garantizar su protección y bienestar, proponiendo un registro municipal para quienes en forma consagrada se dedican a la prestación de estos servicios.
Me parece acertado el tratamiento de sujetos de derechos, que es un reconocimiento importante para el relacionamiento de los humanos con los animales, los que se dividen en domésticos y silvestres, dándoles la categoría de animales de compañía, de usados para el trabajo, para la producción y los invertebrados, que tendrán una protección especial. De la misma manera, se precisa la responsabilidad de las fundaciones dedicadas a la adopción animal y se limita el ingreso al país de determinadas especies, al igual que la tenencia de los denominados exóticos.
Se trata, entonces, de prevenir y sancionar todo tipo de maltrato a las especies naturales y creo que merecen una especial atención los caballos de tiro, puesto que debe garantizarse su cuidado y bienestar para evitar que se siga abusando de manera indolente de estos equinos.
Es interesante como se plantea en este proyecto la experimentación con animales para fines científicos, porque consagra la prevalencia del bienestar animal. Llegó la hora del reconocimiento de los derechos de los animales a partir de una legislación que brinde herramientas para su especial protección y cuidado con derechos y deberes que dignifiquen la relación interespecie.
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