Reconocemos a nuestros libertadores: Bolívar, Santander y Nariño. A políticos: Rafael Uribe y Jorge Eliecer Gaitán. Al escritor Gabriel García Márquez. Al artista Fernando Botero.
Pero, ¿cuál será nuestro gran educador? Los alcaldes suelen condecorar a algunos maestros, cuya escogencia muchas veces sorprende a sus colegas.
La Fundación Compartir premia anualmente al mejor maestro colombiano quien, como sucede con otros concursos, en este caso, competirá acreditado por una experiencia pedagógica o con una propuesta didáctica personal demostrada ante su visitador o que hace llegar como evidencia filmada.
Gracias a Dios no se hace por votación de sus seguidores en las redes. Entregadas las estatuillas los docentes escogidos regresan a sus regiones y no volvemos a saber más de ellos.
Ramón Ignacio Atehortúa, que lanzará su libro “Cali precursora de la educación pública”, me hizo caer en la cuenta sobre la ingratitud continental a propósito de los grandes educadores.
En América no se enaltecen sus memorias históricas, excepto, Venezuela a Andrés Bello, Argentina a Aníbal ]Ponce y Brasil a Paulo Freire.
Ramón me aclaró un error, pues yo pensaba que nuestros mejores educadores habían sido Agustín Nieto Caballero y Gerardo Molina.
Resulta que José Felix de Restrepo fue el gran maestro del sabio Francisco José de Caldas, de Camilo Torres, de José Hilario López y demás revolucionarios de la independencia.
Iniciada la república, fue el precursor del proyecto de una educación pública, ejecutado por Francisco de Paula Santander.
José Félix fue gestor de la Universidad Nacional y de otras universidades públicas. Y ponente de la Ley de libertad de los esclavos. José Félix, el maestro de la historia.
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