Mario Germán Fernández De Soto

IGNOMINIA

Mario Germán Fernández De Soto

No pude hallar otra palabra para describir la horrible tragedia ocurrida en el establecimiento carcelario de Tulua hace pocos días.

Una verdadera ignominia es que 51 seres humanos hayan perdido la vida en un presunto motín en hechos que deben ser investigados, los que denotan la falta de un protocolo humanitario para tratar una situación de amotinamiento, reflejando la más profunda crisis del sistema penitenciario y carcelario en el país; llenando de luto a sus familias ante semejante holocausto que no se puede repetir.

Que dolor y tristeza causa la pérdida de quienes cumpliendo una sentencia o privados de la libertad por haber sido señalados por una justicia, que se ha olvidado que para resocializar e integrar a los internos a la vida en comunidad debe tratarlos dignamente porque su condición de “interdiccion social “, no significa que se despojen de su dignidad humana; siendo sacrificados impunemente por un sistema carcelario desueto e irresponsable contrario a los lineamientos del derecho internacional humanitario.

Hasta cuándo es necesario que se derrame más sangre de quienes hemos olvidado en un penal para entender que urge una reforma al INPEC a partir de una verdadera Política pública para la rehabilitación social y humanizante de aquellos que infringen la ley.

El hacinamiento carcelario que alcanza el 18,04 % y las lamentables condiciones de la mayoría de “reclusos”, que viven en las penitenciarias nacionales, contrasta con algunos pabellones donde son atendidos unos pocos privilegiados como si estuvieran en un hotel con el beneplácito de las autoridades carcelarias que comulgan con tales prebendas amañadas que deshonran el derecho a la igualdad que se debe imponer con rigor para toda la población que purga penas o cumple medidas cautelares intramural.

Colombia no puede seguir sacrificando más vidas en los establecimientos penitenciarios y carcelarios cuando no existen las medidas de orden sanitario, logístico, de salubridad, de bioseguridad y sobre todo sin garantías de los derechos fundamentales consagrados en la Constitución Nacional.

El Presidente tiene que actuar decretando las disposiciones que amerita una situación de extrema gravedad para hacer las transformaciones en la Institucion penitenciaria. De la misma manera, el país espera que hayan sanciones oportunas para los responsables administrativa y judicialmente.

Cambiar el sistema penitenciario y carcelario es una prioridad para que dignifique la vida de los colombianos y para que no tengamos que asistir a una nueva ignominia.

Por: Mario Germán Fernández De Soto

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