Por la desfinanciación del Fondo de Estabilización del Precio de los Combustibles, el cuál acumula ya un déficit de más de $ 40 billones, el gobierno nacional anunció la inminente alza de los precios de la gasolina a partir de octubre, por lo que no puedo ni siquiera imaginar lo que una eventual medida de esta naturaleza podría ocasionar en el costo de productos y servicios que dependen directamente de la cadena productiva de los hidrocarburos.
El país requiere con urgencia que se continúe regulando el precio del galón de la gasolina corriente porque es un detonante para las finanzas de los millones de colombianos que usamos este producto diariamente. De lo contrario, vamos a tener serios tropiezos para la alcancía de los hogares.
Por ejemplo, en el caso del sector transportador, se afectaría de manera directa los costos de la logística, por cuanto está asociado a los combustibles fósiles como insumo principal, haciendo que suban en efecto cascada los demás derivados correspondientes.
Por ello, el ministro de Hacienda debe buscar fórmulas que permitan una solución definitiva en la que no sea propiamente el consumidor quien asuma el pago de tal incremento.
Pienso, al igual que algunos expertos en la materia, que una forma de resolver este problema podría ser acudir a los recursos por excedentes de la Sociedad de Activos Especiales que, por el orden de $22 billones se han reservado como “fondos especiales”, que vía Conpes podrían ser utilizados para destinarse a cubrir el déficit actual, sin tener que recurrir a un alza escalonada o a aumentar impuestos, lo que podría propiciar una angustiante situación económica.
Los colombianos no aguantamos una carestía mayor a la actual, pues los artículos de la canasta familiar han sufrido incrementos por la ola inflacionaria que vivimos, además de las variables macroeconómicas que están influyendo negativamente en la economía nacional.
Este es un momento crucial para acudir a mecanismos legales innovadores para proteger el bolsillo de los contribuyentes, no solamente por su beneficio individual en sí mismo, sino también por los efectos nocivos que produciría un mayor valor en el precio de los demás bienes y servicios.
Hay que evitar a toda costa una gasolina más costosa por las consecuencias que genera una decisión que nos afecta a todos y que no es deseable para la economía doméstica.
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