Creo firmemente en el empoderamiento femenino… No en vano erigí hace ocho años un emprendimiento que se desarrolla los fines de semana en torno a este concepto.
Sin lugar a dudas la mujer de hoy está lejos de su par de siglos pasados quienes tristemente padecieron de forma sexista controles, discriminaciones y limitaciones en todas las actividades sociales.
Sin embargo y no obstante el nuevo y liberador paradigma, ellas aún siguen siendo mucho más cautas y precavidas en su actuar al compararlas con los varones de la especie.
El mito de la manzana de Eva tiene implícita la exquisitez de poner en evidencia la emotividad, impulsividad y, sobre todo, la extraordinaria curiosidad que suele gobernar a las féminas. Pero a pesar de tan confirmada evidencia, en lo más profundo de la sique femenina existe la imperiosa necesidad de evaluar y sopesar cualquier decisión. La explicación de tal proceder es simple y, sobre todo, con alto sustento biológico.
El ejemplo más diciente para explicar lo anterior lo encontramos cuando ellas buscan y eligen pareja. Ellas saben que un error de cálculo les puede costar nueve meses de gravidez más otros veinte años de responsabilidades. ¡Un costo muy grande para una mala decisión!
Esta breve introducción femenina para manifestar mi preocupación por lo que les aguarda a las mujeres en Afganistán con la toma del poder por parte de los Talibanes. Verlas a ellas vestidas con los burkas es más que provocador para cualquiera –hombre o mujer- que se precie de ser civilizado. Sería imperdonable con esas mujeres y niñas que el mundo libre se comporte indiferente… La historia juzgará con rigor.
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