Armar no es el camino

El reto de la democracia

Mario Germán Fernández De Soto

Creo que Colombia tiene unos partidos políticos suficientemente maduros para afrontar la crítica situación del sistema electoral colombiano. Después de lo vivido en las pasadas elecciones legislativas, en donde se han puesto en duda los resultados electorales más allá de corregir un formulario diligenciado por los jurados para la transmisión de datos, lo que se ha generado es la desconfianza en los escrutinios que representan una grave lesión para nuestra democracia en momentos en que se acercan los comicios para elegir al Presidente de la República.
A la aguda polarización que vive el país no puede sumarse un manto más de dudas sobre la legitimidad de unos resultados. El señor registrador nacional, Alexander Vega, y el Consejo Nacional Electoral deben precisar al país en forma seria y responsable las decisiones tomadas para garantizar la transparencia del proceso que debe terminar con resultados verificados y escrutados con las formalidades que mandata la normatividad aplicable a la materia. Los procedimientos establecidos en el código electoral colombiano para adelantar el llamado preconteo y el escrutinio final, los que deben ser veraces e imparciales, son taxativos, por lo que como en efecto se decidió, no procede un recuento general que fue acogido por la mayoría de organizaciones electorales para dar trámite a lo reglado en el ordenamiento jurídico.

Creo que lo que debe hacer la Comisión de Garantías Electorales es rendir un informe final para el escrutinio público que explique fehacientemente el resultado de la revisión por parte de las instancias competentes y las medidas que serán dispuestas por las autoridades electorales para evitar que se repitan los errores encontrados, que han sido avalados y enmendados por jueces de la República y al mismo tiempo verificados por los representantes de los movimientos y colectividades políticas establecidas para tal fin. No puede quedar ninguna reclamación sin resolver, para devolver la confianza perdida y seguir avanzando en los procesos venideros que son decisivos para Colombia.

El Consejo Nacional Electoral y el señor Registrador Nacional tienen que garantizar a los candidatos, a los actores políticos y a todos los colombianos que están dadas todas las condiciones de orden legal y operativo para que el Sistema Electoral funcione como fiel balanza, ofreciendo garantías institucionales para afianzar la democracia, la que requiere que las elecciones presidenciales brinden resultados con claridad meridiana para los colombianos.

Los candidatos presidenciales deben contar con las salvaguardias institucionales necesarias para acreditar un resultado que debe ser impoluto y probo ante la ciudadanía y la comunidad internacional. El gran reto de hoy para la democracia nacional es que el sistema electoral no deje ninguna duda y presente resultados transparentes, confiables y exactos.

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