Rosa María Agudelo

El Petro del ocho

Rosa María Agudelo

Los discursos del presidente Gustavo Petro me evocan los diálogos del Chavo del ocho. Imaginen la escena: Petro dice “Constituyente”, y Kiko pregunta confundido: “¿Constituyente?”. Petro: “¿Y yo qué dije?”. Kiko, desesperado: “Constituyente”. Petro: “¿Y cómo era?”. Al final, el Chavo remata: “Es que no me tienes paciencia”.

Cualquier parecido con nuestra situación actual es pura coincidencia. Los libretos parecen escritos por Roberto Gómez Bolaños.

La confusión en estos diálogos refleja nuestra realidad política. ¿El presidente es confuso, está confundido o nos quiere confundir? Sus discursos generan una niebla que nos impide ver el camino.

Esta niebla es tan espesa que muchos de los vehículos que impulsan el desarrollo del país han decidido detenerse. Algunas entidades, como las EPS, incluso han comenzado a salirse de la vía.

El problema de Colombia no es tener un gobierno de izquierda, sino un presidente que no logra comunicarse eficazmente con todos los sectores y un gobierno con baja gestión, división y enfrentamientos internos.

Brasil y México también tienen presidentes de izquierda y, sin embargo, sus economías están en pleno vuelo, resolviendo problemas sociales y fortaleciéndose internacionalmente.

¿Qué tienen en común AMLO y Petro? Ambos comparten una calificación del 65%, pero mientras la de AMLO es positiva, la de Petro es negativa.

Tal vez necesitamos la intervención de un maestro, alguien como el profesor Jirafales, que aporte claridad y dirección en medio de tanta confusión.

Colombia necesita líderes que, más allá de sus ideologías, sepan comunicarse con claridad, unir a la sociedad y conducir al país hacia un futuro próspero y justo.

Faltan dos años de mandato y Colombia no puede ponerse en neutro, el cambio que apliquemos no puede ser la reversa.

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