Hace dos semanas, 23 de agosto, la gobernadora Dilian Francisca Toro llevó a cabo un merecidísimo homenaje al doctor Germán Villegas Villegas, fallecido hace un año y de quién fue su gran amiga. Ambos eran de partidos políticos antagonistas, pero eso no importó, porque prevaleció más la amistad.
Hermoso acto, donde estaban los mejores amigos de uno de los mejores gobernantes del Valle. Vi, entre otros, a María Isabel Cruz Velasco, a Ricardo Cobo, a José Laureano Gómez, a Darío Ariza, a María Eugenia Machado, a Bernardino Muñoz, a Simón Varela, a Jairo Velasco, a Arturo Tamayo, a Luis Alfonso “Poncho” Gómez, al escritor Medardo Arias.
Villegas, a quién acompañé durante varios años, hasta el día de su accidente cerebro vascular, era un adicto a la radio, sobre todo a los programas de opinión. Fundó y participó en sus programas radiales, terminando con “El Valle tiene norte y en el centro su corazón”, que se emitía sabatinamente en cuatro emisoras vallecaucanas, donde también participaban el doctor Ricardo Andrés Girado, conocido ganadero de Cartago y el periodista Hugo Herminsul Atehortúa, propietario de radio Sevilla.
Fue un gran servidor de la comarca, con obras destacadas como la autopista Buga-Tuluá, el acueducto de la Reforma en Cali y el Sara Brut para el norte del Valle; además, como alcalde, fue artífice de pequeñas grandes obras en los distintos barrio de Cali. Lástima que algunos copartidarios suyos, envenenados por la ambición, se le atravesaron cuando quiso ser candidato a la alcaldía de Cali, para enfrentarse al hoy mandatario caleño. Pero no importa, a Germán lo recordaremos siempre.
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