Nelson Mandela unió a un país entre blancos y negros a través del deporte y dejó un gran legado con estas palabras “El deporte tiene la fuerza para cambiar el mundo. El poder para inspirar. Tiene la fuerza para unir a las personas como pocas cosas más pueden. Habla a la juventud en un lenguaje que ellos entienden. El deporte puede crear esperanza allí donde una vez solo hubo desesperación. Es más poderoso que los gobiernos a la hora de romper barreras raciales. Se ríe en la cara de todo tipo de discriminación…”.
Descubrieron nuestros gobernantes y empresarios que el país lenta y progresivamente abandonó a la mayoría de los jóvenes, que no tienen formación ni buena educación, alto nivel de desempleo, alto nivel de mortalidad, violencia, etc. Por ello, hemos sostenido en esta columna que no hay alternativa para superar la crisis actual del paro, bloqueos y primeras líneas que ofrecerles el subsidio para mejorar su competencia formativa, educativa y laboral, para su transformación social.
Y, como un factor de unión evidenciado internacionalmente, unir a todos bajo un sentimiento nacional, donde las diferencias de condiciones socioeconómicas sean cobijadas por una sola bandera: el deporte, como instrumento de crecimiento y formación integral, que le abre la puerta al mundo, que enseña cada día de disciplina, trabajo, resiliencia, empatía y coordinación en equipo.
Comenzar con los jóvenes con el deporte base hacia los movimientos esenciales como caminar, correr, saltar y lanzar, de tal manera que emocionalmente se pueda conquistar a los jóvenes, ojalá con programas de extensión acompañados de competencia deportiva, cultura, tecnología, medio ambiente y cohesión social. Apoyados hacia el modelo social a través de la educación física, el deporte escolar, universitario y recreativo, en escuelas de formación para dar respuesta a la necesidad cultural de formación que requieren. Así, el aprendizaje, la fundamentación, el perfeccionamiento y la especialización permiten construir una formación integral de los jóvenes.
Y así los jóvenes podrán decir como Pelé: “Todos los niños en todo el mundo que juega al fútbol quiere ser Pelé. Tengo una gran responsabilidad para mostrarles no sólo la forma de ser un jugador de fútbol, sino también la forma de cómo ser un hombre”.
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