Ya se empiezan a conocer los efectos de la aprobación que hiciera el Concejo Municipal de Cali en el pasado mes de noviembre, cuando se comprometió con una partida para el 2019 por más de $150 mil millones de subsidio a los operadores del MÍO, la mitad por nuevos impuestos y la mitad del presupuesto municipal.
Y el Alcalde quedó autorizado para mover el presupuesto más de $700 mil millones, que corresponde al 20% de la totalidad de los ingresos en el 2019, que superan los $3.5 billones.
La disminución de más de 3.000 prestadores de servicio (PS), es una de las primeras decisiones internas de las finanzas públicas municipales, para poder amortiguar el compromiso con el masivo.
El Concejo hizo el debate, pero la ciudad no lo ha hecho, de las otras alternativas para superar la crisis del MÍO, que no propiamente era la de apretar el bolsillo de los caleños y del municipio de Cali.
Ojalá el papayazo no sirva para reenganchar la burocracia, que afecta las finanzas públicas municipales, por el contrario el Alcalde debería convocar a la austeridad, de tal manera que las actividades deficitarias que tiene la administración municipal, sean equilibradas por menor gasto público.
Sería importante que el Concejo le pida al Alcalde, un informe sobre la situación fiscal del municipio de Cali.
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