Vivimos tiempos oscuros para los cuales no estábamos preparados. Una sociedad tan prepotente, inclinada al consumo, a violentar todas las normas éticas, donde la juventud ha escogido absorber “cultura” por las redes sociales, se espanta y asusta ante una eventualidad que nadie la puede contradecir. Europa, Italia primero y después España, fueron naciones que se vieron sorprendidas, quizás sus formas afectuosas, y su poca relación con el baño agudizó el contagio y ahora el susto mundial. Hay contradicciones entre los voceros científicos, más graves las contradicciones entre los gobernantes.
Todo el mundo sale afectado. Se requieren medidas que no lleven al pánico financiero de los años 20 del pasado siglo, cuando la gente se tiraba de los edificios.
Por supuesto, en nuestro entorno local, una ciudad de economía informal, donde hay un gran sector artístico, de todas las expresiones, los más golpeados son los artistas que representan nuestra identidad cultural, los músicos y los bailarines, por ejemplo, las orquestas de salsa y las escuelas de salsa, paralizan los shows y el funcionamiento de cada una de ellas. Los bailarines y los músicos cobran por prestación de servicio. Los músicos, como son bien informales, trabajan de boca, ven tú. Hemos cerrado los museos, las universidades, las escuelas.
Ojalá me equivoque, los empresarios recibirán algunos beneficios, los artistas comunes y corrientes no. También están afectados los músicos boricuas que viven del mercado caleño. La situación es muy preocupante, empiezan a hablar de esperanzas en China, Cuba y otras medicinas, Estados Unidos acaba de autorizar una, no es una vacuna, es un tratamiento para fortalecimiento de las defensas. ¿A quién castiga la humanidad? No lo sé.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar







