En el comienzo de las reuniones del Mundial de Salsa de 2018, cuando supimos que el presupuesto había sido recortado, el desaliento fue absoluto, teniendo en cuenta que las dos versiones anteriores habían tenido balances nada positivos.
Sin embargo, muchas cosas pasaron para que el balance de este año sea abiertamente auspicioso.
La presencia de Adriana Olarte como directora fue fundamental en términos de liderazgo, una persona con una trayectoria administrativa, salsera de corazón, que sabe oír, respetar y tomar decisiones.
El primer escollo fue el Mundialito, el lanzamiento del evento de niños, se creyó que este sector estaba en crisis por falta de incentivos, lo cierto es que la inauguración resultó exitosa, la jornada infantil en Cristales también y los grupos escogidos en la clausura fueron una sensación.
Tanto los talleres de baile como los conversatorios marcaron un punto de calidad. El conversatorio del profesor Harold Viáfara con la vieja guardia y la presencia de Sergio Santana, biógrafo de Héctor Lavoe.
Se realizó una revista con material educativo y de investigación, que todavía falta colocarse en sitios claves de la red y lograr la impresión de algunos ejemplares.
La competencia fue excelente. Mulato dice que floreció la generación “post-Turquia”, es decir, los jóvenes que toman el liderato de los bailarines que viajan a Turquía y otros países en busca de mercados internacionales.
El solista, Elite y Ensamble mostraron altísima calidad. Ensamble requiere consolidar un sistema de calificación más justo y exacto, que se debe perfeccionar.
Por supuesto, hay que encontrar más presupuesto, que Cali reconozca la importancia de ser una marca mundial, para fortalecer lo internacional, tanto en competencia, como en conversatorios, en jurados y en la presencia de, por lo menos, una gran orquesta salsera. Pero los rostros de satisfacción no se pueden ocultar, hace varios años no hacíamos un balance con agrado, por eso felicitaciones a la Secretaría de Cultura y Luz Adriana Betancourt en su dirección, a Adriana Olarte como directora del Mundial, su equipo de trabajo, y, todos los miembros del Comité Conceptual.
Una vez, no se puede discutir: Cali es salsa, las escuelas viven un gran momento, los músicos también, la investigación es sólida.
Cali es la memoria de la salsa en el mundo.
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