*Concejal de Cali
Lo que todo comenzó como un aislamiento preventivo por allá el 16 de marzo, se convirtió en un alisamiento obligatorio que el Gobierno Nacional ha ido extendiendo a causa de la pandemia del Covid 19 – con el ánimo de prevenir más contagiados- a tal punto que al 15 de junio se completaron 91 días con restricciones para la libre circulación.
Esta situación no ha sido fácil para nadie. Hacer actividades tan sencillas como salir a caminar, ir a comer con la familia o amigos, asistir a la iglesia se limitaron y, ahora que están permitidas algunas, solo se pueden realizar con una serie de restricciones y recomendaciones a las que muchos aún no logran adaptarse.
Lamentablemente para muchos o para todos, muchas cosas o situaciones no serán igual que antes, los protocolos de bioseguridad y autocuidado, engorroso para algunos, fastidiosos para otros, son necesario mientras la pandemia no esté controlada y tendremos que seguir con ellos por un buen tiempo.
Los caleños somos culturalmente amables, amigables, de abrazos, de mimos, de besos, de caricias, somos una ciudad festiva, tenemos la cultura de la salsa, del baile, del contacto y, hoy estamos restringidos para todas estas acciones, que llevamos en nuestro ADN y, que toda la vida nos acompañaron y nos acompañarán. Repito, Esta situación no ha sido fácil para nadie, pero es la nueva realidad y debemos adaptarnos a ella, acatarlas y acostumbrarnos porque todo será en pro de nuestra salud y de quienes nos rodean. Hoy cuando las unidades de cuidados intensivos, ICU, están por encima del 80% de ocupación, urge cuidarnos y respetar las normas de bioseguridad y autocuidado.
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