Rodrigo F. Chois

Dos propuestas

Rodrigo F. Chois

La semana pasada pagué la renovación de la matrícula mercantil del club. También lo hice en octubre del año pasado cuando se nos permitió reabrir a los establecimientos nocturnos. Confieso que ambos pagos los realicé con resignación debido a que en el 2020 solo operé cinco meses; y en los tres meses corridos del 2021, si se suman los efectos de los toques de queda, las restricciones de horario y las limitaciones de aforo, no se llega al quince por ciento de operación.

No obstante, de manera obstinada y soñadora, y con mi matrícula renovada bajo el brazo, marché firme con mi propósito de sacar adelante mi club. Pero llega otro balde de agua fría: un nuevo toque de queda a partir de las 8:00 P.M. La ansiedad y el desasosiego se apoderan de mí. Parecería como si la noche fuera el objetivo de una estrategia deliberada de exterminio. Recordé un dibujo animado de mi infancia en el que un perro ovejero y un lobo marcan al amanecer una tarjeta para comenzar sus actividades y al caer el sol vuelven a marcarla para suspenderlas… Imaginé entonces al virus haciendo lo mismo: marcando su tarjeta para infectar de noche y durante el día no.

Quinientos sesenta establecimientos de comercio nocturno no renovaron matrícula mercantil este año en Cali. El golpe a la noche ha sido el más fuerte de toda la economía… Por eso estas líneas reclamando equidad, igualdad y justicia con dos propuestas sencillas.

La primera: Toques de queda diurnos y nocturnos alternados.
La segunda: Cierre absoluto nocturno entre semana pero fines de semana con una flexibilización de horarios de operación.

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