Del mal, el menos

Rodrigo Fernández Chois

Compleja la situación que nos ha tocado padecer. La pandemia ocasionada por el virus chino ha trastocado todo: nuestras relaciones sociales, nuestras actividades económicas y lúdicas e incluso hasta la forma de amar. Hay quienes sostienen que la virtualidad es la respuesta… Personalmente lo dudo.

Observo con preocupación y desconsuelo a las nuevas generaciones, hoy en plena adolescencia, privándose de todas las cosas –buenas y malas- que sus padres y mayores tuvimos la oportunidad de hacer. ¡Es injusto!

Y cuando imagino a nuestros gobernantes en su constante y diaria preocupación de tener que decidir entre encerrar a sus gobernados o dejarlos ganar el sustento diario, siento suma piedad por ellos; un sentimiento que se acrecienta al ver la avalancha de críticas e insultos que les llueven por obrar en favor de una u otra causa. En verdad no me gustaría estar en sus zapatos.

Pero el show debe continuar… Y en virtud de lo anterior debemos optar por el menos dañino de los dos males que tenemos en frente: la enfermedad o la recesión. ¿Cuál de los dos es el menos grave?

Es a Cicerón, el orador y filósofo romano de la época de Julio César, a quien se le atribuye la máxima latina: “Minima de malis eligenda”; un sabio consejo que el refranero español se traduce como: “Del mal, el menos”. El reto que tenemos hoy es el de acatar el prudente consejo y rogarle al Altísimo que acertemos en nuestra decisión con la esperanza de que, en este caso en particular, la famosa Ley de Murphy que señala que: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”, no se cumpla.

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