El senador Jorge Robledo tiene fama de serio, pero su pensamiento político lo traiciona. Sus debates casi siempre quedan en nada, pues la esencia de los mismos es ideológica.
Pretende ahora tumbar al ministro Carrasquilla solamente para ensombrecer al nuevo gobierno nacional. Ese es un propósito lamentable de la izquierda en Colombia, pretender encuadrar a quienes piensan distinto como los malos del paseo, así no tengan la razón. No importan los medios que se utilicen.
Su objetivo es satanizar a otros para dejar la sensación de que los buenos y salvadores son ellos.
Por eso pierden credibilidad ante la gran mayoría del país, pues en vez de sumar, restan. Lo que no ha mencionado el señor Robledo es que de los 117 alcaldes que utilizaron los tales bonos de agua, muchos de ellos se robaron la plata y, algunos son de izquierda.
No soy hincha del Ministro, pero no puedo olvidar que este señor, ocupando el mismo cargo, en gobierno anterior, dejó al país con un crecimiento económico del siete por ciento, al contrario del saliente Mauricio Cárdenas, funesto para Colombia.
Por otro lado, me preocupa el funcionamiento del Dagma, un organismo creado en Cali para defender el medio ambiente. Su importancia es mínima.
Una entidad nueva, la Uesp, le quitó funciones. Ni siquiera poda árboles, pues esta labor la desarrollan ahora las empresas particulares que se encargan del aseo en la ciudad.
No lucha por defender las cuencas de los ríos, que siguen siendo cloacas hediondas. Me dicen que funciona mejor como directorio político. Triste y paradójico.
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