Armar no es el camino

Crecimiento vs. inflación

Mario Germán Fernández De Soto

Cuando se habla del mayor crecimiento en la historia de Colombia con un 10,6 % del PIB, en comparación con el año inmediatamente anterior, tenemos que registrar adicionalmente una inflación del 5,62 % que nos agobia y que pone en riesgo la estabilidad macroeconómica del país. Ello significa que ese crecimiento va de la mano de un alto consumo que ocasionó el incremento de las materias primas y los precios de bienes y servicios por la llamada crisis de los contenedores a nivel mundial. La gran inquietud es cómo se podría traducir esa cifra en la mayoría de colombianos, quienes esperamos que esos “guarismos” económicos lleguen a nuestros hogares proporcionando una mejor calidad de vida.

Pienso que, por supuesto, se ha reactivado la economía por el alto consumo, pero tal perspectiva no significa ingresos reales adicionales para las familias, porque lo que se ha producido es un movimiento económico de las cadenas de producción que no “tocan” favorablemente hasta los bolsillos de los consumidores porque, de manera contraria, estamos comprando a mayores precios.

Si hacemos una operación muy sencilla y poco ortodoxa, como dirían los economistas, permítanme hacer una resta extremadamente simple. Si al crecimiento referido le quitamos la tasa de inflación, tendríamos un PIB real de 4.98%, lo que podría definirse como la verdadera cifra del crecimiento, pero mientras sigan subiendo los precios, que es el verdadero problema de todos, poco o nada vamos a ganar, por lo que el Banco de la República debe tomar medidas inmediatas para subsanar este fenómeno, que no es fácil de diagnosticar y de tratar, puesto que corresponde a factores globales y regionales que están afectando a las distintas economías.

Una de las soluciones es comenzar por bajar los aranceles de productos agropecuarios para no seguir impactando al sector primario y extractivo. Igualmente, hay que iniciar una política anticíclica para evitar oleadas inflacionarias produciendo un efecto más agudo de la actual problemática.

Si bien es cierto que de estos análisis económicos se deduce que estamos en proceso de reactivación, si no se controla la inflación, perderíamos el avance logrado y no se podría percibir ningún efecto real para los consumidores. Hay que actuar ya contra la inflación, sobre todo porque teniendo en la cuenta que la OCDE pronostica que para este 2022 se prevé un crecimiento del 5.5%, de persistir tal nivel inflacionario la dinámica económica sería ineficaz. Por ello, hay que afrontar el debate del crecimiento versus la inflación.

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