Contra argumento

Harold García

En una entrevista en la televisión nacional un médico señaló con respecto al debate que se presenta en la actualidad sobre la priorización de pacientes a atender ante la crisis del covid, derivado de falta de camas, oxígeno y personal médico, que existía una diferencia entre la ética y la bioética y por consiguiente dejaran a los médicos tomar sus decisiones con absoluta independencia.

No sé si esta posición, que sentí un poco arrogante, es fruto de la angustia y estrés que produce esta atención valerosa que ellos efectúan, pero no podemos confundirnos hasta el extremo de pensar que las decisiones sobre la vida o la muerte se pueden abreviar hasta el extremo de descartar la vida de unos y darle opción a la vida de otros por conceptos genéricos como si tiene hay que escoger entre una persona de más de sesenta años y otra de menos de sesenta años se escoge esta, o si tiene preexistencias pasa a segundo plano y se prioriza al que no tiene preexistencias, o si por la evolución del paciente lo vamos olvidando paulatinamente para salvar el otro que puede salvarse. No se porque en este momento me acorde de la “dictadura de las estadísticas”, que nos tiene a todos esclavizados, porque lo que importa son los resultados.

No cabe duda que los médicos y personal de salud son los grandes héroes del momento, pero ellos deben tener en cuenta la familia del paciente, la vida del paciente, la sociedad, el agotamiento del último esfuerzo para salvar al paciente por el que nadie cree que se salve. Son innumerables las narraciones de pacientes que casi resucitan y toman un segundo aire de vida. Los creyentes hablamos de milagros, los no creyentes de suerte, solo quisiera solicitar que dejen fluir el milagro o la suerte y que nuestros médicos no desfallezcan y en medio de esta situación tan grave no entren en la cultura del descarte.

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