victor-manuel-garcia column

Caras nuevas

Víctor Manuel García

Para nadie es un secreto que el país presenta un serio desgaste respecto a las viejas maquinarias políticas, que durante muchas décadas han ostentado el poder político y representativo ante el Estado colombiano, muestra de ello son los resultados de los anteriores comicios electorales, que arrojaron como vencedores principales aquellas propuestas que enmarcaron un sentimiento anti sistema que buscó en su discurso rivalizar y modificar el histórico “statu quo” del país.

Este reflejo electoral nacional, aún está presente en las realidades sociales y políticas regionales, donde los “ciudadanos de a pie” en sus conversaciones cotidianas muestran un gran descontento con las viejas prácticas enmarcadas de la política tradicional, la cual es potenciada por el alto grado de incertidumbre que se “respira en el ambiente” por cuenta de las reformas que piensa tramitar el gobierno nacional en el Congreso de la República.

Y es que el sistema político colombiano, no ha sido precisamente el más “amable” e incluyente con el surgimiento de los nuevos liderazgos a lo largo y ancho del territorio nacional, pues son muy pocos los que se atreven a tomar la decisión de aceptar el reto de proponer su nombre sin ningún “padrino” político tradicional que lo cobije en esa odisea.

De por sí el proponer un nombre y poner a disposición la hoja de vida de una persona en cualquier comicio electoral, es ya un reto de mayúsculas dimensiones, y en Colombia, especialmente en el Valle del Cauca, se percibe como una tarea que se debe llevar a cabo “contra corriente”, pues en este departamento, al igual que en la costa norte de nuestro país, las campañas electorales se convirtieron en un asunto excesivamente costoso que por su propia dinámica basada en la “economía transaccional” fue poco a poco dominado por “fami-empresas electorales”.

Sin embargo, parece que algo está comenzando a cambiar, se percibe un ambiente propicio para una verdadera transformación en la materia, pues el elector en Colombia y en el Valle del Cauca ha demostrado que cada vez está más informado y también parece que la participación electoral comienza a dar muestras de tener mayor injerencia en ciudadanos cada vez más jóvenes, siendo este uno de los aspectos positivos de los altos niveles de penetración de las redes sociales.

El Valle del Cauca, sin duda, necesita de manera urgente el surgimiento de nuevas caras en la contienda electoral.
Es fundamental que se dé prontamente un recambio generacional genuino en los diferentes ámbitos de la política vallecaucana, pues el departamento debe ser permeado por nuevas ópticas e ideas que contribuyan en la puesta a punto del territorio para enfrentar los desafíos y retos del futuro, un futuro que debe ser pensado de manera incluyente y con visión de desarrollo sostenible para los 42 municipios que lo componen.

Este recambio generacional debe ser genuino en el sentido que es necesario que no solo sea una cuestión de edad, porque si sólo se limita a esto, se pondrán “alfiles” más jóvenes como aspirantes que representan esos movimientos políticos tradicionales que imperan en el departamento, el recambio si bien es una utopía que sea total, por lo menos los vallecaucanos si debemos apostarle a un cambio gradual y el 2023 sin duda es una oportunidad para que nuevos aires lleguen a la Asamblea Departamental, los Concejos Municipales y por supuesto a las diferentes alcaldías.

Este es un momento crucial, de lo que denominarían los historiadores como un “contexto bisagra o de inflexión”, para que los vallecaucanos tomemos la decisión de seguir por la misma senda o en su defecto por apostarle por nuevas opciones que comienzan a salir al escenario público, unas opciones que sin duda traen consigo nuevos aires y lo más importante, muchas de ellas, presentan una nueva concepción de la política.

En el Valle del Cauca hay dinámicas sociales y políticas que permeadas por temas idiosincráticos históricos de rebeldía y criterio, hacen pensar que ese recambio es posible, sin embargo debemos estar atentos para que esté alejado de dogmas ideológicos de cualquiera de los extremos y que se presenten con independencia para que puedan aportar sin limitaciones nuevas propuestas y visiones, porque como vallecaucano soy un convencido que en la política departamental se necesitan nuevos liderazgos, es decir “caras nuevas”.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar