Me entusiasma que una de las primeras acciones de gobierno del nuevo alcalde Jorge Iván Ospina sea el lanzamiento de la campaña “Cali nuestra casa común” que busca involucrarnos a todos en el mantenimiento. El domingo se realizó la primera jornada de limpieza en el Boulevard y en la Plaza de Caicedo. Allá estuve. Mi primera impresión fue que no había mucho trabajo, la zona “parecía” limpia.
Sin embargo, al final se recogieron 700 kilos de basura. Un poquito aquí, otro allá. Sin duda, no estaba limpio, el mugre se me había vuelto paisaje. El alcalde la emprendió contra los chicles en piso, un punto al que yo no había mirado. ¡Una labor titánica! Viéndolo hacer esa labor pensé en todo el sentido que tiene invitarnos a ver a Cali como nuestra casa común y a hacer “algo” por ella. Pequeñas acciones hacen la diferencia: disponer la basura el día que pasan los operadores, reciclar en la fuente, no tirar las colillas o los chiches.
No olvidemos que la ciudad más limpia es la que menos se ensucia. A mí la jornada me encantó. Muchos vecinos lavando, barriendo, recogiendo basura, “haciéndole policía a su casa”. Otros, como yo, compartiendo, charlando y disfrutando la mañana de domingo en estos sitios emblemáticos. Los que estábamos en ese plan nos ganamos un jocoso y merecido regaño del alcalde porque la invitación no era a mirar sino a trabajar. Lo aceptó y la próxima vez llevaré mi escoba. Todos tenemos que hacer no solo mirar o criticar.
No importa cual haya sido su voto, Cali es de todos, es nuestra casa y merece que actuemos con corazón por ella.
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