Leonardo Medina Patiño

Cali cultural

Leonardo Medina Patiño

Si hay un momento de ebullición cultural en Cali, aparte de sus destellantes años ochenta y los festivales de arte, es este estadio de su historia.

Todos los días hay agenda variada para asistir a diferentes eventos culturales. Teatro, música, cine, baile, fotografía, exposiciones, lanzamiento de libros, recitales poéticos, son parte de esa permanente muestra que tenemos en Cali, distrito especial cultural, la verdad sea dicha.

Y este segundo semestre inició cuando se reconoció por el consejo nacional de patrimonio al complejo musical-dancístico de la salsa caleña como patrimonio inmaterial de la Nación, el 25 de julio, en el marco del cumpleaños de la ciudad.

Seguimos con el festival Petronio Álvarez, que convocó de manera excepcional más público que de costumbre y, como siempre, cero índices de homicidios y grescas. Es decir, un festival pacífico.

Luego, la ciudad se vio contemplada por las letras de la feria del libro de Cali, dirigida por la novelista Paola Guevara, que ha consolidado este encuentro. También el festival de Teatro nos hizo volcar la mirada, de nuevo, a las tablas.

En Cali no puede faltar la salsa. La cumbre y el festival mundial de salsa, hicieron vibrar a los caleños y visitantes con el grupo Niche.

Y ahora vuelve la magia a las pantallas. La luz, el sonido, la música, la historia, con el festival internacional de cine de Cali. Y lo que falta por concluir en el año.

Es decir, un hervidero cultural que nos envuelve, nos divierte y nos enseña que Cali tiene potencial para seguir limpiando el horizonte.

Ah, y toda esta apuesta ha tenido siempre una agenda permanente de la orquesta filarmónica de Cali, que cada día interpreta mejor a los clásicos.

PD: Estoy leyendo “Oleajes”, el reciente poemario del médico guapireño Hernando Revelo. Poeta excepcional. Prosa poética selecta.

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