Luis Ángel Muñoz Zúñiga

¡Caballo vive!

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

¡Azúcar!… Proclamaba Celia Cruz, la cubana. ¡Mi gente! ¡Llegó Caballo!… Así lo hacía Junior Jein (Harold Angulo Vencé), el bonaverense, cuando subía a la tarima. Ninguno de los dos artistas populares lo hará más.

Pero, Celia cantó hasta que quiso, vivió hasta que quiso, se emocionó con los aplausos hasta que le dio la gana. Junior Jein, en cambio, no pudo cantar más, ni siquiera le dejaron lanzar su último disco esa noche. ¡Azúcar!, cantaba Celia Cruz como una proclama en homenaje a la vida.

El cañaduzal de Llano Verde, en cambio, a Junior Jein le inspiró una letra fúnebre para denunciar los cinco infanticidios.

¿Cuántas canciones más, Junior Jein hubiera escrito en los días aciagos de la resistencia? Pero lo mataron, para que no siguiera exhortando de “que el pueblo no se rinde carajo”, para que no siguiera denunciando en sus canciones las masacres de Urabá, ni el dolor de las madres de Soacha.

Decidieron callarlo, fue otra víctima de la violencia, hace un año, el 13 de junio de 2021. Los afros, sus hermanos a quienes defendía con vehemencia en su prosa musical urbana, no lo olvidaron, sino que este año en junio, andaban ocupados en su lucha política acompañando a Francia Márquez.

Ahora, tomando su vocería a través de esta columna, quiero testimoniarlo, además reiterarlo, estoy seguro de que jamás te olvidarán. Junior Jein: acompañar a Francia, fue una manera digna de no defraudarte.

Estuvimos convencidos de que tú también la hubieras acompañado hasta llevarle a la Vicepresidencia y levantado sus mismas banderas en defensa de los nadie del Pacífico. Reconocemos que tu ejemplo de lucha lo anticipaste desde que tomaste partido y cantaste contra los corruptos y los opresores en el Paro Nacional.

“Madre/ No llegaré a la hora de la cena/ Aparecí en un lugar/ Que no era mi hogar/ Dicen que me ven mi cuerpo/ Oigo que me están llorando”.

Seguir con tu causa es el mejor homenaje que se te puede hacer. Denunciaste también al monstruo depredador que se ensañó contra la vida de los cinco adolescentes en el cañaduzal junto a Llano Verde.

“Volvió el monstruo que acecha/ El que despoja las tierras/ Y el que pudre las cosechas/ tiene la mirada fría y carece de empatía/ Su apetito es insaciable, tiene la panza vacía/ (…) No cree en edades, ni dogmas, ni formas, ni normas/ Destruye lo que ve y no se conforma/ Solo obedece intereses económicos/ Infunde miedo y entierra a soldados anónimos/ (…) hermanos de otras madres que salieron de sus / casas/ Se fueron hace un día y hace años que no abrazan/ Ese monstruo llegó al cañaduzal/ Quiso azúcar de la vida y dejó peste con cal/ (…) ¿Por qué ser otro desaparecido? / ¿Por qué darlo por perdido? / ¿Por qué cambiar mi nombre y apellido? / ¿Me quieren pasar por otro falso positivo?”.

Ahora, tras triunfar en la lucha política, tu gente del Pacífico te reitera que jamás te olvidará. Que siempre serás el Grande, el Caballo de la Salsa Choke.

Será inagotable la gratitud afro, porque tu gente jamás olvidará que en tarima contagiabas con tu alegría rítmica, mientras con tu prosa cantada nos animabas, también nos fundamentabas con mensajes liberadores.

Nos hiciste sentir un dolor parecido al de los jamaiquinos cuando en 1981 perdieron a su Bob Marley, pero no porque los asesinos se los arrebatara, cinco años antes (1976) lo intentaron infructuosamente.

Junior Jein, aunque tus asesinos mataron tu humanidad, tu corporalidad, no pudieron silenciarte para que interpretes tus canciones, entre nosotros sigues inmortal, vivo por siempre.

¡Caballo vive!

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar