¿Qué sería de los colombianos sin el Fiscal Barbosa? Es una pregunta que, con un grupo de amigos, nos formulamos al observar todos los avatares en que nos ha envuelto el actual gobierno nacional.
Es él quien, amparado en su fuero constitucional y cumpliendo sus funciones, ha logrado detener tanto improperio a nuestro orden jurídico, y ha evitado que se siga haciendo uso de los eufemismos que quieren poner en boca de todos para edulcorar la comisión de delitos.
Llamó al orden, con claridad, diciendo: “secuestro es secuestro”, frente a esos lenguajes rebuscados que llaman “retención” al secuestro. Y, remató diciendo: “ganamos mucho en Colombia si llamamos las cosas por su nombre”.
También advirtió de “orangutanes” en el proyecto de Plan Nacional de Desarrollo, que permite cierto tipo de contratación directa, para favorecer a grupos relacionados con narcotráfico.
Frente a la denominada “Paz Total” ha realizado un riguroso examen, que se lo ha comunicado directamente al presidente Petro. A la vicepresidente Francia Márquez, le dejó en claro, que no es el responsable de su seguridad ante el reclamo hecho por ella en algún momento.
Tenemos Fiscal General de la Nación para rato. Tenemos un jurista que conoce en detalle sus funciones, hace que se surta lo que se llama “pesos y contra-pesos”, necesarios en una democracia, que cada vez se siente más atropellada. Y que, gracias a un funcionario de ese nivel, se logra conservar.
Ñapa: Aplausos a rabiar para “Morante de la Puebla”, por las faenas de la tarde del 26 de abril que le permitieron cortar rabo y salir en hombros hasta su hotel, en la feria de Sevilla. Un brindis por ese triunfo y por haberse hundido, en el Congreso de la República, el proyecto de ley que prohibía las corridas de toros en Colombia.
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