Aquiles y Alma

José David Solís Noguera

Esta semana en el municipio de Quinchía, Risaralda, hay tristeza y dolor por el abuso que sufrió “Aquiles”, el perrito que murió por la gravedad de las heridas que tenía en su cuerpo luego de haber sido abusado sexualmente. “Aquiles” no sólo es un caso más de violación de animales en Colombia, sino, un hecho más que nos debe llevar a unirnos como sociedad para proteger a esos pequeños seres cuyo único pecado es confiar en los humanos.

Hace unos meses fue “Alma”, una perrita que también sufrió las consecuencias de un despreciable abusador. Esta canina, aunque sobrevivió a lo hecho por ese monstruo, ha tenido que llevar consigo los dolores físicos y las secuelas emocionales y comportamentales que la llevan a esconderse de las personas, a responder agresiva al tacto, a no dormir y a pasar el resto del tiempo en un rincón.

Aquiles y Alma no se conocían, pero hoy por hoy son dos caninos que llevan las banderas del dolor que sienten muchos animales abusados en este tiempo donde el encierro producto de la pandemia ha aumentado el desespero sexual de muchos hombres y mujeres. La zoofilia es una enfermedad moral que debe ser tratada con mano dura y que no debe ser justificada por ningún motivo.

Los animales abusados sufren igual que una mujer o un hombre y por esa razón debemos ser más conscientes en la denuncia como mecanismo de protección para los animales. Los animales están bastante desprotegidos y aunque el código penal castiga la explotación sexual de animales, el problema es demostrarlo en un juicio. ¡Ambos casos merecen justicia!

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