Ahora que el presidente Gustavo Petro, intenta implementar un proceso de paz total, con la ingente tarea que ello implica porque siempre la paz se ha buscado solo con actores políticos, y los resultados han sido de paz parcial con postconflictos interrumpidos, voy a pergeñar unas ideas y ordenar la información dispersa sobre los acuerdo y pactos de paz en el siglo XIX, a manera de relación (no de relato), para poder comparar unos y otros , durante y después de las guerras civiles, pero sobre todo para resaltar los antecedentes en las negociaciones de paz en la historia de Colombia, sus resultados, duración y efectos.
Lo primero que se observa en el listado de negociaciones del siglo XIX, es una ausencia de procesos de paz formales o establecidos con comisionados, delegados y regulación de las conversaciones.
Los acuerdos de paz o del fin de la guerra, no fueron producto de procesos concebidos para arreglar, pactar o convenir; fueron producto de treguas, avenimientos, exponsiones, indultos ,amnistías, armisticios, acercamientos, diálogos, para atenuar, aliviar o humanizar las batallas sangrientas, o por la terminación de las hostilidades y los enfrentamientos, que repercutieron posteriormente en reformas constitucionales como pactos implícitos o expresos, puede mirarse como lo expuso Alejandro Valencia Villa, como : Cartas de Batalla.
Inclusive uno puedo colegir que varias de esas formas de negociación se dieron en medio del fragor de los combates para encontrar un respiro a los cercos militares como las exponsiones de Pasto, Itagüí, Los Árboles , Manizales, o Chaguaní.
Exponsiones como acuerdos en caliente para postergar las batallas o tratar de variar el curso de la guerra, sometiendo el acuerdo o la aprobación a una ratificación del presidente o el alto mando miliar en la capital, y regularmente negada la ratificación ; acercamientos y oferta de negociación como táctica para reabastecerse o recomponer las fuerzas insurgentes; o, los indultos ofrecidos como táctica para desvertebrar el ejército contrario, atrayendo los combatientes para que se cambiaran de alineación, o para separarlos del ejército perdonándoles la vida porque los fusilamientos en las primeras tres guerras fueron frecuentes, luego se repitieron como el paredón, amenazante en la guerra de los mil días, más los destierros y expropiaciones.
Las reformas constitucionales del siglo XIX si se observa que fueron el resultado de las guerras civiles, unas muy próximas al final de la guerra y otras con alguna distancia producto de las deliberaciones y fórmulas de arreglo para reformar el Estado el orden territorial y las instituciones.
La Guerra civil de los Supremos(1839/1842), líderes regionales santanderistas alentados e instigados por José María Obando como “federalistas”, para desviar una investigación judicial por el asesinato de Sucre, produjo la reforma constitucional de 1843, mandato presidencial de Pedro Alcántara Herrán; La guerra civil de 1851, contra José Hilario López, por decidir otorgar la libertad a los esclavos , generó la reforma Constitucional de ese mismos año, puesta en práctica, formalizada e implementada en 1853; la guerra civil de 1854: Artesanos proteccionistas y militares bolivarianos-melistas contra los librecambistas, produjo la reforma constitucional de 1858 promovida por Mariano Ospina Rodríguez, dándole nacimiento al Estado-confederado(un híbrido entre centralismo y federalismo); la guerra civil por las soberanías(1859/ 1862),un enfrentamiento de burocracias locales con el nivel nacional, a partir de la declaratoria de separación del Cauca que impulsa por Decreto Tomás Cipriano de Mosquera contra el gobierno de Ospina Rodríguez, produjo la reforma constitucional de Rionegro en 1863 y el nacimiento del estado-Federal; la guerra civil de 1885 contra Rafael Núñez y su Partido Nacional, produjo la reforma constitucional de 1886, con el modelo centralista y autocrático que arrumbó a Los lideres del Olimpo Radical.
Y la guerra civil delo mil días (1899/ 1903), produjo la reforma constitucional de 1905 y el desdoblamiento de La Regeneración en la fórmula de consocios bajo el ropaje del Republicanismo.
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