Cali, junio 20 de 2026. Actualizado: viernes, junio 19, 2026 19:53
La presente temporada de huracanes nos deja una lección: que el cambio climático está allí presente y este tipo de fenómenos será cada vez más agresivo si no hacemos algo por mejorar la salud de nuestro planeta.
Y es que el huracán Iota, que acaba de azotar la semana pasada el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina es la trigésima tormenta tropical de este año en la región.
Expertos de las Naciones Unidas han manifestado que la cantidad y fuerza de los huracanes este año se debe a varias causas, como la ausencia de un evento de El Niño, la temperatura del océano y los patrones atmosféricos, todos factores que ocurren en una era de cambio climático.
Clare Nullis, portavoz de la Organización Meteorológica Mundial dijo que “nos estamos quedando sin superlativos para esta temporada de huracanes en el Atlántico. Es un récord en todo el sentido de la palabra. Iota es la trigésima tormenta tropical nombrada de la temporada”.
Recordó que Iota tocó tierra en menos de dos semanas después de que el huracán Eta, que fue un huracán de categoría cuatro muy fuerte, aterrizara a solo 25 kilómetros de distancia.
“Estamos teniendo estos enormes impactos que golpean básicamente la misma área. Nicaragua, Honduras y otras partes de Centroamérica no se han recuperado del huracán Eta, y ahora fueron azotados por este nuevo y poderoso huracán”, agregó Nullis.
Iota es la trigésima tormenta con nombre de la temporada por primera vez registrada, el Atlántico ha tenido dos formaciones importantes de huracanes en noviembre, en una época del año en la que la temporada normalmente está terminando. Ha habido cuatro grandes huracanes.
Desde octubre ha habido cuatro tormentas con nombre: Delta, Epsilon, Eta e Iota, todos tomados del alfabeto griego porque la lista regular de nombres de tormentas se ha agotado.
“Generalmente hablamos de “por encima o debajo del promedio”, pero estos promedios tienen un significado distinto al que tenían 50 a 100 años atrás”, dijo la portavoz Claire Nullis.
Nullis afirmó que la Organización puede afirmar con confianza que los impactos del cambio climático se están haciendo ver, por ejemplo, las marejadas son más grandes debido al aumento del nivel del mar, y las lluvias más fuertes.
“Ahora mismo el sureste de Asia está siendo impactado por una serie de ciclones tropicales y se está realizando un estudio para ver si el cambio climático ha dejado sus huellas digitales”, expresó.
Las peligrosas condiciones meteorológicas relacionadas con Eta e Iota afectaron a unas 224 mil personas en cinco departamentos del norte de Colombia.
En el caso de Iota, la Organización Meteorológica Mundial advirtió que se trató de un huracán catastrófico con marejadas ciclónicas potencialmente mortales, vientos, inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra a Centroamérica, así como hasta 750 milímetros de lluvia en lugares aislados.

El 2020 ha sido un año atípico. A la cuarentena generada por la pandemia del covid -19 se suma esta temporada de huracanes, una de las más masivas que se tenga historia.
Las inquietudes surgen entre los expertos que se preguntan si el cambio climático ha influido en la formación de las tormentas tropicales y si la rápida expansión del covid por el mundo también tenga relación.
Los investigadores indican que la pandemia del coronavirus ha destruido vidas, medios de subsistencia y economías. Sin embargo, no ha ralentizado el cambio climático, que plantea amenazas cada vez mayores para la salud, el trabajo y la seguridad de las personas.
Según los datos científicos, las temperaturas se encuentran en máximos sin precedentes, los niveles de gases de efecto invernadero están aumentando, el nivel del mar está subiendo y los desastres naturales se están agravando.
A medida que el mundo hace frente a la pandemia y emprende la recuperación, existe un reconocimiento cada vez mayor de que la recuperación debe ser un camino hacia una economía verde y sostenible que produzca empleos y prosperidad, reduzca las emisiones y aumente la resiliencia es el llamado de Naciones Unidas.
El secretario general de la ONU António Guterres hizo un llamamiento a la acción por el clima en el pasado evento “TED talk”.
Allí manifestó que “mientras el mundo se recupera de la pandemia de covid -19, invito para que se aproveche este momento para recuperarnos mejor con una acción por el clima ambiciosa. Establecer un plan para conseguir que las empresas, los gobiernos y los países alcancen un volumen neto de emisiones de carbono igual a cero para 2050. Solo podemos ganar la carrera a cero juntos”.
Precisamente las Naciones Unidas han propuesto seis medidas favorables para el clima que ayudan a reconstruir las economías tras la pandemia de covid -19.
La primera es inversión en empleos y empresas verdes a través de una transición limpia y justa. Las inversiones deben acelerar la descarbonización de todos los aspectos de nuestra economía.
La segunda, fin de los rescates a las industrias contaminantes a menos que se comprometan a ajustarse a las disposiciones de París.
La tercera, fin de los subsidios a los combustibles fósiles, estos deben desaparecer y el carbono debe tener un precio para lograr un cambio impulsado por el mercado hacia una economía descarbonizada. Aquellos que contaminan deben pagar por su contaminación, la cual es perjudicial para las comunidades, los empleados y los consumidores.
La cuarta, que haya una perspectiva climática en todas las decisiones, tener todas las oportunidades y los riesgos climáticos en cuenta en todas las decisiones financieras y normativas.
La quinta, colaboración destinada a recuperarnos para mejorar.
Y la sexta, no dejar a nadie atrás, la transición hacia una economía neutra en carbono debe ser justa e inclusiva y velar por que haya más mujeres en cargos de decisión.
Fin de los artículos
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