Cali, junio 2 de 2026. Actualizado: martes, junio 2, 2026 16:33
La Organización Meteorológica Mundial, OMM, advirtió que las condiciones de El Niño continúan desarrollándose y podrían modificar los patrones climáticos en distintas regiones del mundo durante los próximos meses.
Según la actualización más reciente del organismo, existe un 80% de probabilidad de que el fenómeno se consolide entre junio y agosto de 2026, mientras que las posibilidades de que permanezca activo al menos hasta noviembre se sitúan cerca o por encima del 90%.
La entidad explicó que el proceso está impulsado por temperaturas oceánicas superiores a lo normal en el Pacífico tropical.
Las observaciones realizadas entre finales de abril y mediados de mayo mostraron que la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental se acercó a los umbrales que caracterizan un evento de El Niño.
Además, la OMM señaló que el calentamiento observado en la superficie recibe el aporte de aguas subsuperficiales inusualmente cálidas.
En algunas zonas del océano Pacífico tropical, esas temperaturas superan en más de seis grados centígrados los valores promedio, lo que constituye una importante reserva de calor que favorece la evolución del fenómeno.
Aunque todavía existe incertidumbre sobre el momento exacto en que alcanzará su máxima intensidad y sobre su fuerza definitiva, la mayoría de los modelos climáticos analizados por la organización proyecta que podría alcanzar una intensidad al menos moderada y posiblemente fuerte.
La OMM destacó que sus actualizaciones sobre El Niño y La Niña sirven de referencia para gobiernos, organismos humanitarios y sectores sensibles al clima, como la agricultura, la salud, la energía y la gestión del agua.
Los informes se elaboran con el aporte de centros meteorológicos y expertos de distintas regiones del mundo.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, indicó que el fenómeno puede incrementar el riesgo de sequías, lluvias intensas y olas de calor tanto en tierra firme como en los océanos.
También recordó que el evento de 2023-2024 figuró entre los cinco más intensos registrados y estuvo asociado a las altas temperaturas globales observadas posteriormente.
La organización insistió en que los pronósticos estacionales y los sistemas de alerta temprana son herramientas importantes para apoyar la toma de decisiones y fortalecer la preparación de las comunidades frente a posibles impactos.
De manera paralela, la OMM publicó una actualización climática estacional global que incorpora otros factores climáticos además de El Niño, con el fin de ofrecer perspectivas regionales más detalladas.
Para el periodo comprendido entre junio y agosto de 2026, los modelos climáticos prevén temperaturas superiores a lo normal en gran parte del planeta.
De acuerdo con la organización, este escenario podría aumentar los riesgos asociados al calor y favorecer el desarrollo de condiciones de sequía en algunas regiones.
En cuanto a las precipitaciones, la OMM señaló que los patrones previstos coinciden con los efectos típicos asociados a El Niño. Entre ellos se encuentran mayores probabilidades de lluvias por encima de lo normal en algunas zonas y condiciones más secas en otras, lo que también podría incrementar la ocurrencia de eventos extremos.
El organismo recordó que cada episodio de El Niño presenta características particulares. Sus efectos pueden variar según la intensidad del fenómeno, la época del año en que se desarrolla y su interacción con otros factores climáticos.
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