Cali, mayo 16 de 2026. Actualizado: viernes, mayo 15, 2026 21:46
El consumo privado en Colombia durante 2025 experimentó importantes transformaciones que reflejan nuevas prioridades en los hogares y una reactivación económica con matices generacionales y regionales.
Así lo revela el más reciente análisis transaccional basado en más de 562 millones de compras realizadas con tarjetas débito y crédito a lo largo del año, con una facturación total de $66,1 billones.
La información evidencia una concentración clara del gasto en las principales ciudades del país. Bogotá, como epicentro económico, acumuló más de 140 millones de transacciones con un valor que superó los $15 billones.
Le siguieron Medellín, con $11 billones y 94 millones de compras; Cali, con $5 billones y 42 millones; y Barranquilla y Cartagena, que reportaron $3,7 billones y $1,9 billones respectivamente.
Este patrón ratifica el peso del consumo urbano en la actividad económica nacional y refleja la capacidad de gasto sostenida en grandes capitales.
El análisis desglosa el gasto en tres grandes segmentos: Estilo de Vida, Cotidianidad y Calidad de Vida, todos con resultados que marcan una tendencia hacia el autocuidado, la movilidad y el consumo experiencial.
En Estilo de Vida, la categoría Belleza lideró el crecimiento, con un aumento de 14,59% frente a 2024, reflejando un interés creciente en productos y servicios ligados al cuidado personal.
Le siguieron Campo y Mascotas (+14,52%), lo que confirma la consolidación del gasto destinado a animales de compañía, y Deportes, que creció un 10,99%, en línea con una mayor atención al ejercicio y la actividad física.
Por su parte, el segmento de Cotidianidad estuvo dominado por la categoría Salud, que registró un crecimiento del 14,19% en número de transacciones.
Este dato, cruzado con el aumento de compras en Movilidad y Transporte (+11,51%) y en Retail/Supermercados (+9,82%), sugiere que, más allá de una recuperación económica, hay un nuevo equilibrio entre consumo básico y gasto estructural en sectores esenciales para la vida urbana.
En cuanto al segmento de Calidad de Vida, el mayor crecimiento se dio en la categoría Comidas y Bebidas, con un impresionante 18,57% de aumento, lo que refleja una fuerte recuperación del consumo social, presencial y vinculado a experiencias compartidas.
Hogar y Decoración, con un crecimiento del 16,41%, también muestra que el entorno doméstico se mantiene como una prioridad de inversión y cuidado.
Este ítem también deja pistas relevantes. La generación millennial (personas entre 24 y 41 años) concentró la mayor proporción del gasto en el país: el 44,46% en mujeres y el 42,73% en hombres del total transado.
Este grupo, que se encuentra en pleno ciclo laboral y familiar, está configurando nuevas dinámicas de consumo centradas en la funcionalidad, el bienestar y el estilo de vida.
Le siguió la Generación X (42 a 57 años), que mantuvo una participación importante (alrededor del 30% al 33% del gasto), mientras que los mayores de 58 años representaron cerca del 16%.
Los menores de 24 años y los mayores de 77 fueron los que menos utilizaron tarjetas para sus compras, una tendencia esperada por el menor ingreso disponible y hábitos menos digitalizados en estos segmentos.
A pesar del avance sostenido de los canales digitales, la modalidad presencial sigue siendo la preferida por los consumidores colombianos.
Esto sugiere una recuperación de la vida urbana tradicional tras los años de pandemia, con retorno a espacios físicos para comprar, compartir y experimentar servicios. Sin embargo, las compras en línea continúan ganando terreno y consolidándose como una opción habitual, especialmente entre los consumidores más jóvenes.
Estos datos permiten a los comercios y a los analistas del mercado identificar oportunidades y riesgos. La creciente relevancia del bienestar, la salud y la movilidad como ejes del gasto es un llamado a repensar la oferta de bienes y servicios, mientras que la fuerza del consumo urbano y millennial consolida un segmento clave para la estrategia de negocios.
En conjunto, los resultados del año 2025 presentan un escenario de consumo más selectivo, urbano y generacional, donde las decisiones de compra reflejan no solo capacidad adquisitiva, sino nuevas aspiraciones sociales y personales.
Una radiografía que ayudará a empresas y formuladores de política económica a entender mejor hacia dónde se dirigen los hábitos del consumidor colombiano.
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