Cali, junio 19 de 2019. Actualizado: miércoles, junio 19, 2019 22:30

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El único gol que no se canta, y a veces se llora

El autogol, la otra cara del fútbol

El AUTOGOL es el gol diferente, el contraste de la anotación victoriosa. Es aquel gol –como todos sabemos- que de manera involuntaria un jugador convierte en su propio marco y contra su propio arquero.

Es la jugada infortunada de la cual no está exento ningún jugador de campo, incluso el mismo arquero puede llevar la pelota al fondo de la red.

El jugador experimenta en ese fatídico instante un inocultable sentimiento de vergüenza, de pena, de dolor y disgusto consigo mismo. Es un momento triste que contagia a sus compañeros, y es de ellos de quienes recibe la voz de aliento, el consuelo y el abrazo solidario. El juego debe continuar.

HIPÓLITO MURILLO C.
Consultor en Comunicaciones y Publicidad
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Jugada impensada
En esta acción del juego –tan común dentro del fútbol- existe una clara tendencia, y es que casi siempre son los zagueros centrales, los números 2 ó 3 de la defensa, los más propensos a caer en esta súbita desventura. Y esto, por la misma posición que ocupan como cabezas de área, frente a su arquero y a escasa distancia de su portería. Son jugadas impensadas, repentinas, fruto del fragor del juego entre atacantes y defensores, de balones divididos, jugadas apremiantes que no dan tiempo a pensar. Anotación que genera un montón de emociones encontradas: profundo desconsuelo en unos, y explosiva alegría en otros.

Curioso anecdotario
La jugada del autogol es inherente al mismo juego, hace parte de su esencia, y se da en todas partes donde se juega al fútbol, es –lo reiteramos- una acción fortuita, impredecible y que incide muchas veces en el resultado de un partido. En el fútbol colombiano como en el mundo entero, se han presentado muchos casos de famosos autogoles. Incluso, así como hay estadísticas de grandes goleadores, también las hay de jugadores que han marcado un “liderazgo” como anotadores contra su propia puerta, jugadores que al retirarse del fútbol se llevan en la “maleta” de sus recuerdos, una buena cantidad de goles en contra, una “distinción” que ningún jugador quiere tener. Hay muchos casos en la historia del fútbol, veamos algunos…

A nivel mundial
Está el caso, por ejemplo, de Richard Dunne, exjugador del Everton, en la liga Premier de Inglaterra, quien al término de su carrera como zaguero central, acumuló un total de 10 autogoles, aunque esto no disminuyó su calidad como excelente zaguero e impecable cabeceador, quien además llegó a marcar 10 goles a favor de su equipo. También está el caso de Rio Ferdinand, ex Manchester United, que al retirarse del fútbol acumuló 6 anotaciones en contra. Aclaramos, ambos casos en partidos diferentes.

Famosos autogoles en Colombia
Aquí, en nuestro fútbol, también se cuentan muchos, pues es una jugada que aunque esporádica, circunstancial e intempestiva, nace del mismo vértigo que genera el juego. Vamos entonces a referirnos, a dos episodios singulares, tan curiosos como anecdóticos; el caso de dos jugadores que dejaron esa huella tan particular dentro del apasionante historial del fútbol colombiano, reconociendo eso sí, el notable trasegar y la alta calidad de esos mismos jugadores como profesionales del fútbol y como personas.

Wilmer Cabrera
Talentoso defensa y mediocampista, ex América, hoy técnico en los Estados Unidos. Fue un domingo de 1993 jugando frente al Pereira en el estadio Hernán Ramírez Villegas, con muchos hinchas en la tribuna, cuando vivió -según lo confesó en su momento- la peor tarde de su vida como jugador de fútbol. Ese día llegó el primer trago amargo, ¡marcarse un autogol! El jugador, que luego fue consolado por su compañeros, se sintió golpeado en sus adentros, avergonzado se preguntaba: “¿Por qué, Dios mío?”, al mismo tiempo que se hacía el firme propósito de resarcirse, y menguar así ese sabor amargo. Entonces se esforzó esmerándose en su función de defensa, optando con decisión por subir a buscar el gol del empate: pero sucedió todo lo contrario, el momento más fatídico estaba por llegar…

“¡Yo quería morirme…!”
Ocurrió lo inimaginable para él y sus compañeros: en una jugada de contragolpe matecaña, al tratar de despejar el balón dentro de su área, la metió por segunda vez en su propio marco, concretándose así ¡un doblete, increíble!. Aquí, como es apenas natural, el jugador sintió derrumbarse, su desánimo fue total, de nada valían los nuevos abrazos y expresiones solidarias de sus compañeros. Sintió el mayor desconsuelo de su vida como deportista, manifestando después, “…yo quería morirme, que la tierra me tragara, quería esconderme, deseaba que fuera una pesadilla, y me pellizcaba deseando despertar, pero no, era una triste y amarga realidad, y como si fuera poco, cada que yo tocaba la pelota los hinchas del Pereira me gritaban… “¡el tercero!”, “¡el tercero!”. Dios mío, ¡dos autogoles en un mismo partido…!”.

“¡Pero el fútbol te quita y te dá!”
Y agrega Cabrera: “…fue una experiencia dolorosa, quizá la más amarga de mi carrera deportiva. En el vestuario me escondí para no darle cara a los periodistas, me daba pena, pues no sabía qué decir. Pero bueno, la misericordia de Dios es grande, yo soy un hombre de fe y Él me dio fuerzas para superar aquel mal momento. Después, como el fútbol te quita y te da, a los ocho días anoté un buen gol. También tuve muchas tardes bonitas, donde salí como figura de la cancha en varios partidos, y llegué a anotar 42 goles como jugador del América. Esto es lo maravilloso del fútbol, que así como algunas veces te quita, también te da cosas hermosas, satisfacciones incomparables, pero, ojo, siempre y cuando tú no bajes los brazos, y ante todo creas en Aquel que todo lo puede…”
Un insólito record mundial

Pero el caso más curioso e inverosímil de que se tenga noticia, y que se constituye en acontecimiento insólito del fútbol mundial, es el record impuesto por Alvaro “El Choclo” Martínez. Zaguero central, ex Selección Valle, América, Quindío y Bucaramanga, un jugador espigado, corpulento, de movimientos elegantes, recio, de pierna fuerte, quien jugando para el Bucaramanga ante el Deportes Caldas en Manizales, un domingo en la tarde a finales del 58, impuso un record impresionante… ¡3 autogoles en ese mismo partido!

Grito memorable
Fue tan impactante el hecho que en ese mismo encuentro y a un minuto de terminar el partido, ante un “corner” a favor del Caldas, uno de sus propios compañeros, el delantero argentino Miguel “El loco” Zazzini, lanzó desde el centro del campo un sonoro grito, cargado de ironía, de gracia y sarcasmo, una exclamación monumental que causó hilaridad y que se hizo leyenda en el futbol colombiano… “¡Maaarqueeen aaal Chooocloooo que nos hace el cuaaartooo!”. Es de resaltar que los búcaros, pese a la “racha” de su defensor central, ganó el partido 4 a 3. Y al Choclo, contra lo que se esperaba… ¡Le renovaron el contrato!

Un central de respeto
Es de anotar que El Choclo, curiosamente tenía la costumbre de salir en todas las fotos dibujando una amplia y expresiva sonrisa, “de oreja a oreja”, exhibiendo su blanca dentadura; pero ya en el terreno de juego mostraba un rostro diferente, adusto, con cara de pocos amigos. Esto no era más que un disfraz, una argucia, para inspirar respeto en medio de aquellas portentosas estrellas de la época del Dorado; una actitud graciosa y teatral que desaparecía fuera de la cancha, porque el Choclo, según lo describen veteranos amigos suyos, era un tipo abierto, amistoso, dicharachero, mamagallista, sencillo y agradable. Tenía en su manera de ser, en su vida cotidiana, toda la estampa del hombre caleño y vallecaucano, un “bacán”, un “man” calidoso en la amistad.
Otra hazaña del Choclo


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Según la leyenda, Alvaro “El Choclo” Martínez también dejó un record muy sonado en Cali: ser el único jugador que en el viejo Pascual Guerrero –en aquella época dorada del fútbol colombiano- al despejar una pelota en su propia área… ¡la sacó del estadio!, por encima de la “cachucha” de occidental. Es de anotar que a raíz de este suceso deportivo nació en Cali esa expresión tan común hoy para significar un acto grande, una acción fuera de lo normal: “Sacarla del estadio” es entonces sinónimo de grandeza, de acción encomiable, de acto superlativo.

En los records del fútbol
Quizá el Choclo –al final de su carrera- con esa gracia, el buen humor y la agradable personalidad que lo caracterizaba, se dijo en sus adentros: Jugué al fútbol con amor y lo hice con los grandes, tuve un millón de bonitas experiencias, y aunque mandé la pelota tres veces en mi propio arco en un mismo partido, fui feliz, me la gocé. Pienso que es un record bonito porque con él me recordarán siempre, pues de alguna manera es una muestra de la inmensa pasión, el fervor y el gusto con que jugué al fútbol. A mis amigos que por mucho tiempo me la “montaron” por ese hecho, les diría… ¡Estoy en los records del fútbol!… ¡chúpense esa mandarina!”.


Alvaro “El Choclo” Martínez, record mundial: tres autogoles en 90 minutos
*Cortesía Guillermo Ruiz Bonilla, libro Historia del Fútbol Colombiano

¡Una grata coincidencia!
A propósito, sobre este equipo búcaro del 60 donde militó el Choclo, es de resaltar que alcanzó una memorable campaña: el tercer puesto, después de Santa Fe y América, con portentosos cracs como Hugo Sgrimalia, Roberto Janiot, Herman “Cuca” Aceros, Marquitos Coll y el rutilante Américo Montanini, la famosa “Bordadora”, entre otros. Y qué gran curiosidad, dos jugadores colombianos –militantes de aquel Bucaramanga- se constituyeron en verdaderos records del fútbol mundial, el uno, Marquitos Coll, con su gol olímpico en el mundial de Chile en el 62, el único que se registra en la historia de los mundiales, y la curiosa hazaña del Choclo Martínez, con su increíble marca de ¡tres autogoles en un mismo partido!, ambas acciones muy difíciles de igualar.

Lo del Choclo, “Una cosa de locos…”
Para finalizar este capítulo sobre autogoles memorables y sobre el inolvidable Alvaro Martínez y su singular “peripecia”, el maestro Jorge Barraza, en una sabrosa y entretenida nota en el Diario El Tiempo, escribió sobre este insólito record: “…por allá en 1958 ó 59, según me comentó Orlando Ascensio -biblioteca ambulante del fútbol colombiano- que el “Choclo” Martínez, zaguero del Bucaramanga, convirtió tres autogoles en un partido. Debe ser un record mundial; pues este hecho de que el “Choclo” le haya metido tres goles a su propio arquero en un mismo partido y le hayan renovado contrato es una cosa de locos, como para los siglos de los siglos. En Argentina, si un individuo se hiciera tres goles en contra en un mismo partido, habría que sacarlo de la cancha en helicóptero. Si lograra salir con vida, debería acogerse al programa de testigos protegidos, y además, hacerse cirugía facial, cambiar de identidad y exiliarse en Tasmania…”.



Amables lectores, esperen la tercera y última parte de este informe el próximo miércoles 12 de junio:

LA OTRA CARA DEL AUTOGOL, ¡LA QUE MÁS DUELE!
Es una analogía. Es aquella acción -que muchas veces- el jugador, en medio de la fama y de las aureolas que produce el fútbol, comete fuera de la cancha, sin la pelota, desafueros que causan estragos y dejan heridas, errores o infracciones del jugador contra sí mismo y su condición de profesional del fútbol, y en contra de su salud e integridad física como atleta, como deportista, de su dignidad como persona, aquello actos que lesionan y afectan su vida personal y familiar. Testimonios crudos y desgarradores que se constituyen en claros y dicientes mensajes para la nueva generación de nuestros deportistas.

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