Cali, junio 17 de 2026. Actualizado: martes, junio 16, 2026 22:26
A dos semanas de haber asumido la presidencia ejecutiva de la Cámara de Comercio de Cali, María del Mar Palau ha dejado en claro que su propósito no es solo administrar una entidad, sino liderar una transformación.
Empresaria, emprendedora tecnológica y con experiencia en lo público y lo privado, su visión conecta mentalidad, educación, productividad, digitalización y territorio.
La nueva directora ha participado activamente en diversos foros y estas son las líneas que definen su pensamiento:
Palau parte de una idea simple pero poderosa: el lenguaje crea realidad.
“Estamos desbordados de negativismo”, advierte.
Cree que no se puede transformar una región si se insiste únicamente en lo que no funciona.
Por eso invita a cambiar la conversación pública: hablar desde las posibilidades, destacar lo que sí tenemos, y dejar de construir identidad desde la queja.
La transformación comienza en la forma en que pensamos. Para Palau, cambiar el modelo mental es clave para impulsar el desarrollo.
Se necesita pasar de una actitud resignada a una mentalidad de crecimiento. “No podemos seguir atrapados en la lógica del límite”, afirma.
Apostar por el largo plazo, confiar en la capacidad propia y romper patrones heredados son pasos esenciales.
Uno de sus llamados más contundentes es a cerrar la brecha entre lo que enseña el sistema educativo y lo que exige el mundo productivo.
¿Quién le está diciendo a los colegios y universidades cuáles son los retos del futuro? ¿Cuándo nos hemos preocupado los empresarios por lo que aprenden los niños desde la primera infancia? Palau propone una articulación real entre empresa, academia y educación básica.
El Valle del Cauca tiene ventajas objetivas: tierra fértil, talento humano, capacidad instalada, una balanza exportable diversificada. Sin embargo, falta algo esencial: confianza. “Nos cuesta creernos el cuento”, repite.
Su llamado es a reconocer el valor propio y a construir desarrollo desde lo que ya está en marcha.
Palau ve en el crecimiento empresarial el camino directo hacia la equidad.
Cuando una empresa crece, genera empleos de calidad; y esos empleos permiten a más familias invertir en educación, salud y bienestar. Así se activa la movilidad social.
“Los empresarios somos los responsables de generar oportunidades que cambien vidas“, asegura.
Hacer empresa en Colombia no es fácil, pero sí profundamente necesario.
María del Mar Palau reconoce los desafíos del entorno, especialmente para las empresas pequeñas, pero destaca la resiliencia del empresariado. “No bajamos la guardia. Somos tercos con propósito“, afirma.
Para ella, emprender es una forma de compromiso con el país. Por eso propone dejar atrás la queja y avanzar hacia un entorno más justo, con condiciones reales para crecer.
Porque cuando las empresas prosperan, también lo hace la sociedad.
Muchos negocios en el territorio nacen como respuesta a la necesidad. Pero si no se cambia la mentalidad, se quedan ahí, atrapados en la lógica de la subsistencia.
Palau insiste en que es hora de dejar de hablar de “microempresarios“.
“Lo que se piensa micro, se queda micro”, advierte. Propone reconocer a estos emprendedores como lo que realmente son: protagonistas del cambio, actores clave del desarrollo económico y social.
Pero para que cumplan ese rol, necesitan formación, acompañamiento y sobre todo, un cambio en su sistema de pensamiento.
“La diferencia está en creer que sí se puede crecer. El crecimiento también se aprende”, afirma.
Como emprendedora tecnológica, Palau tiene claridad sobre el papel de la tecnología.
Critica la visión aislada que por años ha tratado a la digitalización como un clúster, y propone una visión transversal: la tecnología como habilitador de todos los sectores.
“No es un tema sectorial, es estructural”, dice. Su meta es integrar la transformación digital como base del desarrollo empresarial en la región.
No hay transformación sin trabajo en equipo.
Palau apuesta por una visión de liderazgo compartido, donde empresarios, academia, Estado y sociedad civil construyan una agenda común.
No se trata de competir entre actores, sino de alinear esfuerzos. “La región necesita colaboración estratégica, no protagonismos aislados”.
Más que ideas, Palau propone ejecución. Tiene claro que inspirar no basta si no se traduce en acción.
Quiere una Cámara que escuche, convoque, proponga y actúe. “Pasar del análisis a la acción, de la queja a la solución. Eso es lo que necesita hoy la región“, concluye.
María del Mar Palau es la primera mujer en llegar a la presidencia de la Cámara de Comercio de Cali en más de 100 años de historia.
Pero para ella, ese no es el verdadero hito.
Lo trascendental es que, por primera vez, quien lidera la entidad es una empresaria, alguien que ha vivido en carne propia los retos de emprender, que conoce los dolores de sus clientes, y que habla el mismo lenguaje de quienes construyen empresa todos los días.
Desde esa experiencia, su propuesta no es técnica ni lejana: es real, es urgente y es transformadora.
Palau no llega a dirigir una institución. Llega a liderar una causa: que hacer empresa en esta región sea sinónimo de oportunidad, crecimiento y cambio social.
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