Cali, mayo 30 de 2026. Actualizado: viernes, mayo 29, 2026 21:40
Esta institución requiere cambios profundos para apartar a quienes van en contravía de su misión.
La renuncia del general Rodolfo Palomino a la dirección de la Policía Nacional y el nombramiento en su reemplazo del general Jorge Hernando Nieto no será más que una medida accesoria sino se acompaña de un proceso de depuración profundo y sostenido al interior de esta institución.
Más allá de la supuesta red de prostitución por la que será investigado Palomino, hay muchos otros temas al interior de la Policía, en todos sus niveles, que ameritan procesos serios de los organismos de control para identificar y apartar de la institución a quienes la tienen sumida en una grave crisis de legitimidad y credibilidad por cuenta de la corrupción.
Son ya demasiados los casos acumulados en los que miembros de esta institución se han visto involucrados en hechos delictivos, como la captura de 14 uniformados señalados de hacer parte de una red de microtráfico en Bogotá.
Hay que acabar con el cobro de “mordidas”, con el pago de falsas recompensas, con los retenes montados para sacarle plata a la gente, con las alianzas con bandas de ladrones y contrabandistas, en fin, acabar con los policías que cohonestan con el delito y lograr una institución enfocada completamente en el que debe ser su único fin: garantizar la seguridad ciudadana.
Si bien es cierto que tarde o temprano los policías corruptos terminan expuestos, esto sucede cuando ya han abusado durante mucho tiempo, por eso es necesario que además del proceso de depuración, se revisen los procesos de selección y formación, para garantizar que la la institución ingrese gente pulcra, con la suficiente firmeza moral y ética para enfrentar las tentaciones que se presentan en un sistema tan contaminado.
De manera que si en la Policía no se producen ajustes más allá del cambio de director, no se habrá hecho más que blanquear un sepulcro.
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