Desde que existe la elección popular de alcaldes, en Cali nunca se había presentado un panorama electoral de tanta incertidumbre como el que se vive en la recta final de esta campaña.
En contiendas anteriores a estas alturas estaba claro el ganador, como ocurrió en las elecciones del año 2000 con Jhon Maro Rodríguez y hace cuatro años con Rodrigo Guerrero; o, por lo menos, estaban perfilados solo dos candidatos con opciones reales de ganar, como ocurrió en 2007, cuando se enfrentaron Jorge Iván Ospina y Francisco José Lloreda.
Hoy hacer pronósticos serios y responsables es misión imposible; la frase “aquí puede pasar cualquier cosa” aplica a la perfección; las encuestas, que no guardan ninguna coincidencia a la hora de mostrar un ganador, en unas es Angelino Garzón, en otras es Roberto Ortiz y en otras Maurice Armitage, sí muestran claramente que la mayoría de los caleños que tienen su intención de voto definida está divida en proporciones casi exactas entre estos tres candidatos.
Parece que la interpretación más acertada del panorama es la que habla de triple empate técnico, y de ser esto lo correcto, la diferencia en votos entre el candidato ganador y el segundo podría ser de 20 mil votos o menos, lo mismo que la distancia entre el segundo y el tercero.
El alcalde Rodrigo Guerrero, que era el único favorito hace cuatro años, obtuvo el 42.27% de los votos; con el panorama actual, quien sea elegido su sucesor tendrá menos del 40%, y si las encuestas se cumplen, el ganador del próximo domingo podría tener incluso menos del 35% de la votación.
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Si a lo poco útiles que resultan las encuestas para hacer cálculos electorales en esta campaña se agrega que no se dio ninguna de las adhesiones que se esperaban y que ninguno de los candidatos que se creía se retirarían para sumarse a uno de los punteros lo hizo, el panorama se hace más incierto.
Los votos que reciban los candidatos “pequeños” serán votos que le harán falta a dos de los candidatos “grandes” para ganar…
En las elecciones de 2007 al día de las elecciones llegaron seis candidatos, en esta oportunidad son ocho.
Hace cuatro años los llamados candidatos menores sumaron casi 80 mil votos, ¿cuántos podrían sumar ahora, sobre todo cuando tres de ellos tienen la bien ganada fama de estar mejor preparados que quienes puntean las encuestas?
Dicen los que saben que una propuesta novedosa y que emocione a los caleños -que hasta ahora no se ha visto en la campaña-, podría resolver el triple empate para darle un triunfo holgado a quien resulte elegido… La gran pregunta es si alguno de los candidatos la hará o si el panorama seguirá siendo el mismo y el próximo domingo el sucesor de Rodrigo Guerrero se definirá en una contienda tan apretada como se percibe.
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