Cali, mayo 23 de 2026. Actualizado: viernes, mayo 22, 2026 22:06
Luis Angel Muñoz Zúñiga
Especial-Diario Occidente
Julio, que en el calendario romano fue dedicado en honor al emperador Julio César, es el séptimo mes que enmarcó hechos históricos de importancia universal y declaraciones de independencia a nivel continental: el 4 de julio de 1776, fue la declaración de independencia de los Estados Unidos; el 14 de julio de 1789, la revolución francesa; el 3 de julio de 1810 la declaración de independencia de Cali, el 20 de julio de 1810 el acta de independencia de la Nueva Granada, 9 de julio de 1816 la independencia de Argentina y el 5 de julio de 1811 se declara Venezuela. Pero las independencias no se perfeccionan con las firmas de actas y declaraciones, sino después de las batallas de las campañas libertadoras.
La independencia fue un proceso histórico resultante de la confrontación de intereses entre un régimen colonial impuesto por España y los intereses de los criollos americanos que protestaron contra la discriminación política y las altas cargas tributarias. Proceso alentado por unas causas internas y otras externas: el levantamiento comunero, la expedición botánica, la publicación de los derechos del hombre y la redacción de un memorial de agravios; la independencia de Estados Unidos, la revolución francesa y la grave situación económica que afrontó España en 1808.
Grito adelantado
El 20 de julio de 1810 es una fecha referencial enfatizada por una trifulca a puñetazo limpio entre criollos y chapetones, tras la solicitud del préstamo de un florero. Pero diecisiete días antes en Cali, los patriotas liderados por don Joaquín de Cayzedo y Cuero ya habían adelantado el grito rebelde. El hecho de que el acta original de la Declaración de Independencia del cabildo de Cali fuera confiscado entre las pertenencias de los patriotas por el reconquistador Juan Sámano, pareciera que le restó importancia histórica al 3 de julio de 1810 y el grito de los caleños. El grito de independencia de Cali, además de adelantarse a la de Santafé, puso los primeros mártires cuando los firmantes fueron fusilados.
El acta original firmado el 3 de julio de 1810 por el ayuntamiento caleño, fue decomisado por Juan Sámano, pero días después es reconstruido vía testimonial por un grupo de caleños que quiso preservar los fundamentos políticos de tal declaración. El acta testimonial que quedó en poder de don Tomás de Santacruz Cayzedo, pariente de don Joaquín de Cayzedo y Cuero, fue conservada por los herederos. El historiador Emiliano Díaz del Castillo Zaruma, en su libro “Testimonio del Acta de Independencia de Cali”, en la introducción nos explica: “El doctor Tomás de Santacruz Cayzedo, fue uno de mis quintos abuelos y por ello, entre los papeles de familia que recibí como herencia, encontré el referido manuscrito testimonial, cuyo texto transcribo con la ortografía original (…)”
Caleños firmantes
En uno de los párrafos del nuevo documento testimonial que mediante facsímil nos presenta el historiador Emiliano Díaz del Castillo en su libro “Testimonio del Acta de Independencia de Cali”, recordemos que conserva la transcripción con la ortografía de la época, tanto en la redacción, como para la relación de los nombres de los cabildantes firmantes con sus maneras particulares de escribirlos, leemos: “…y esta terrible prespectiba le ha hecho despertar del letargo en que ha yacido este Reyno en medio de las mas violentas convulsiones (…) A este fin se dirigen sus deliberaciones, al mismo sus acuerdos (…) Sala capitular de Santiago de Caly del Gobno. De Popayán en el Nuevo Reyno de Granada Julio 28 de 1810. Señor. Fdos Dr. Joaquín de Cayzedo y Cuero. Cayetano de Molina Rendón. Antonio Nieva y Retamosa. Joseph Fernandez de Cordova. Ignacio Mateus Polanco. Joseph M. Mallarino. Joaquín Micolta. Domingo Perez de Montoya. Dr Antonio Camacho”.
Cayzedo y Cuero centralista
Don Joaquín de Cayzedo y Cuero se identificaba con la propuesta centralista de don Antonio Nariño y por esa razón, actuando como presidente del Cabildo de Cali, en la sesión del 31 de julio de 1810 propuso el reconocimiento y la adhesión a la Junta Suprema de Santafé: “En todos los tiempos es conveniente la unión y la confraternidad entre los cuerpos políticos, y mucho más, entre los presentes, en que se trata de cimentar un nuevo gobierno benéfico, sabio y capaz de hacer florecer estas provincias que habían yacido sumergidas por la opresión en la ignorancia y la barbarie”.
Los hechos históricos que comenzaron cíclicamente en el séptimo mes, años más tarde demostraron qué razón les asistía a los patriotas centralistas que se identificaban con el precursor don Antonio Nariño, pues las guerras civiles de la “Patria Boba” permitieron que Juan Sámano y Pablo Morillo, reconquistaran la Nueva Granada a fuego sangriento, sitiando ciudades para vencerlas de hambre, ahorcando y fusilando a los líderes que promovieron las actas de independencia y organizaron las primeras juntas transitorias de gobiernos criollas.
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