En las Pruebas PISA los resultados bajos en competencias de comprensión lectora, obedece a muchos nuevos factores que inciden desfavorablemente en la educación.
No es responsabilidad exclusiva de los educadores de que sus estudiantes no sean competentes, ellos cumplen con su labor en una sociedad con diferentes realidades familiares, sociales, económicas, políticas y tecnológicas.
Hoy los contextos sociales representan los nuevos factores que obstaculizan el desarrollo de competencias comunicativas óptimas.
Ya no existe una familia integrada y reunida en torno a un libro motivante, interesante y ameno.
Los Tiktok y demás plataformas virtuales imbuyen en el individualismo y el silencio tanto a padres como a hijos, extinguiendo la comunicación familiar.
La Inteligencia Artificial se opone a los ejercicios prácticos de interpretación de textos y a la redacción de ensayos.
Las bibliotecas van quedando reducidas a anticuarios donde ya no es placentero tomar libros cuando los PDF relevan la costumbre enriquecedora de buscar lecturas entre sus páginas.
Todavía no se regula el uso de celulares en las jornadas escolares porque las normas coercitivas repelen con el derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad.
Que pasen muchas horas mirando vagamente las pantallas de sus celulares, no indica que los jóvenes lean temas interesantes.
Sus ojos terminan agotados y la sensación de culpa se refleja en sus rostros.
El lograr que mejoren las competencias comunicativas en las Pruebas PISA, no dependerá exclusivamente de la labor abnegada y la lucha titánica de los docentes.
Sin compromisos familiares, sociales y estatales, sus esfuerzos naufragarán entre el viento y la marea.
Se requiere de serios debates constitucionales y del renacimiento de otrora costumbres familiares.
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